La involución pudorosa del arte

Me sorprende muchísimo como año tras año damos pequeños pasos hacia atrás en temas tan en teoría normalizados como puede ser la representación de un desnudo, el sexo explícito o temáticas como lo queer.

En una sociedad que lleva como bandera la modernidad, la libertad de expresión, la destrucción de los tapujos y la open-mindedness, ¿cómo es posible que vivamos más censurados que en los 80?

En un lugar tan contemporáneo como puede ser Instagram o Facebook, plataformas donde en teoría la libertad de expresión debe ser aún mayor dada la naturaleza de su medio, subir una foto/ilustración de un cierto contenido sexual conlleva la inmediata censura y eliminación. Y es que esto no solo se presenta en nuestra individualidad, si no que en todos los campos el puritanismo casi religioso se está llevando a su máximo esplendor, pues parece que estemos volviendo a los años 40 en temas de censura.

Joe Dallesandro - Trash

Joe Dallesandro – Trash

En la década de los 60, 56 años atrás, figuras como Warhol y Paul Morrisey nos presentaban a un jovencísimo Joe Dallesandro follando en directo y pinchándose sustancias psicotrópicas en vena, en una trilogía revolucionara como fue Trash, Flesh y Heat. Más adelante, en los 70, John Waters nos mostraba sus transgresoras filmografías de culto como Pink flamingo o Female trouble, y Paolo Pasolini publicaba Saló, o 120 días de Sodoma. Por estas fechas, la fotógrafa Nan Goldin realizaba una serie de fotografías de sus amigos y de la escena contracultural neoyorkina, donde sus protagonistas son prostitutas, drogadictos, transexuales, y demás personajes polémicos, donde la sinceridad, lo franco y natural está en su ADN. Este contenido, que hoy en día parecería ultra moderno y casi insurrecto, se hacía con una mentalidad social en teoría más estrecha, tradicional y censurada que la actual. ¿Os lo imagináis ahora?

Larry Clark - Kids

Larry Clark – Kids

En los 80, directores como Larry Clark, Greg Araki, Harmony Korine o el mismísimo Almodovar seguían rompiendo moldes y destruyendo los tapujos puritanos de la sociedad, mostrando en sus pantallas situaciones duras y sinceras que hoy en día veo muy complicado de repetir. Realidades como las vividas en dicha época en New York, donde Clark nos muestra a la juventud abandonada a su suerte, donde la droga, el sexo y la violencia eran la norma del día. Escenas duras como las que podemos ver en Kids, donde un adolescente infectado de sida recorría la ciudad intentando desvirgar el máximo de vírgenes posibles para ganar una apuesta, y todo esto sin filtros.

Volviendo a algo tan simple como es el desnudo, en la gran pantalla también ha decaído esta esencia, quizás en el campo femenino se mantenga en cierta manera, pero… ¿y el masculino? Brilla por su ausencia. Parece casi una herejía ver ahora en una peli de Almodovar a Antonio Banderas desnudo, ¡y teniendo sexo con otro hombre! Y es que, sí señores, esto en los ochenta se hacía, y hoy casi que nos llevamos las manos a la cabeza por ver a Lady Gaga y Matt Bomer haciendo un ménage à trois en American Horror Story: Hotel.

Con el cambio de siglo, estas luchas por la normalización de los contenidos “polémicos” se ha boicoteado y canalizado hacia la matización esteticista de los contenidos de gran carga visual y llevado al campo de lo nife, para no dañar así la alienada sociedad contemporánea, donde ya no todo vale. El desnudo es casi una apostasía, donde la hipocresía está a la orden del día y si se puede utilizar el contenido sexual evidente para vender perfumes pero no para narrar una historia.

El origen del mundo - Courbet (censurado)

El origen del mundo – Courbet (censurado)

Y lo sorprendente es que a día de hoy una obra como puede ser Nymphomaniac de Lars Von Trier, haya sido censurada casi en más países que en los que se ha podía ver completa, y además se la tache y reduzca a la simple y casi intrascendente categoría de obra pornográfica sin más. Pero es que si lo piensas bien, es completamente entendible, pues si intentas publicar la obra El origen del mundo (1866) de Courbet en Instagram, tienes todas las papeletas de que te la censuren y eliminen por contenido explícito. O utilizar la palabra bukkake sigue interpretándose, en su mayoría de casos, como una vejación a la mujer. Y es que… ¿Hasta qué punto somos ahora tan libres y modernos cómo pensamos?

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