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No todo el monte es Torrente

Porque yo me fui con el otro, ¡me fui! Tú también te hubieras ido. Yo era una mujer quemada, llena de llagas por dentro y por fuera, y tu hijo era un poquito de agua de la que yo esperaba hijos, tierra, salud; pero el otro era un río oscuro, lleno de ramas, que acercaba a mí el rumor de sus juncos y su cantar entre dientes. Y yo corría con tu hijo que era como un niñito de agua, frío, y el otro me mandaba cientos de pájaros que me impedían el andar y que dejaban escarcha sobre mis heridas de pobre mujer marchita, de muchacha acariciada por el fuego. Yo no quería, ¡óyelo bien!; yo no quería, ¡óyelo bien! Yo no quería. ¡Tu hijo era mi fin y yo lo he engañado, pero el brazo del otro me arrastró como un golpe de mar, como la cabezada de un mulo, y me hubiera arrastrado siempre, siempre, siempre, siempre, aunque hubiera sido vieja y todos los hijos de tu hijo me hubiesen agarrado de los cabellos!

Este fragmento, perteneciente a la obra de Federico García Lorca Bodas de sangre, da comienzo a la película La novia (2015). Con 12 nominaciones a los premios Goya, esta cinta con personalidad propia y belleza indescriptible nada tiene que envidiar a ninguna película internacional. Definitivamente, ha sido un buen año para el cine español. Con unas cifras de espectadores que dan pie a la esperanza y una buena recaudación en taquilla a nivel general, las joyas del cine español de estos años recientes acompañan, por calidad, a estos buenos y justos datos después de una crisis que ha hecho mucho daño en el séptimo arte. A la espera de que La novia sea por fin estrenada en Tenerife, tenemos otros ejemplos de buen cine español a tener en cuenta.

Otra película que estuvo presente en la Gala de los Goya fue Stockholm (2013), de Rodrigo Sorogoyen. Con un guión fresco y una trama aparentemente típica de chico conoce a chica, la película promete sorprendernos con un ritmo in crescendo, para acabar desembocando en una situación rocambolesca que proporcionará muchas horas de debate sobre las relaciones de una noche. Otra gran sorpresa del cine español, esta vez de este año y también nominada a los premios Goya, es Truman (2015). El inimitable sello de Cesc Gay se ve plasmado en esta obra, una oda al adiós a las personas queridas sin caer en la lágrima fácil ni el melodrama. Lo más destacable, el excelente guión y la fuerte química que existe entre los dos protagonistas.

El cine español tiene verdaderas maravillas y no todo el monte es Torrente, aunque es de justicia decir que Tony Leblanc brilla en esta película y su discurso en la ceremonia de los Goya bien merece una reverencia a esta cinta. Por lo menos, su primera entrega.

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