¿Tijeras=Pincel?

A lo largo de la historia, la vestimenta nos ha acompañado en todas las etapas. A través de esta, podemos analizar la cultura y sociedad pero, en los tiempos que corren, todo vale. Quizás por encontrarnos en un momento de gran libertad se hayan roto los cánones. Con ello, no sólo utilizamos un tipo de prenda para estar más o menos cómodos, sino como una representación de nuestra personalidad.

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Dior

Bien es cierto que la moda se considera la hija del capitalismo y hermana de la vanidad, pero ¿no lo es también el arte actual?

El Homo Sapiens ya se realizaba su propia vestimenta con las piezas de su cacería. Sabía tanto hilar como tejer, e iba más allá de ser simplemente una ocurrencia para entrar en calor. Se han encontrado los primeros recursos ornamentales, recurriendo así a las cenefas. Con ello, vemos una clara referencia a la preocupación estética lícita en el ser humano.

De igual manera, podemos observar que no sólo es una manera de elevar el ego, sino de sentirnos partícipes de la sociedad en la que vivimos. Es así como surgirán los distintos estilos los cuales nos ayudan históricamente a estudiar a la civilización humana. El exomis griego, la estola medieval o el corsé renacentista son claros ejemplos de cómo una prenda representa una época.

Por ello la moda es el primer chivato para los amantes del arte, los cuales en una primera ojeada pueden hacerse una idea a la época pertenece un cuadro, escultura o fotografía.

Dior

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Aun así, nunca se le ha considerado como un arte. A pesar  que el trabajo de sastre sea aceptado como artesanía, y sus por aquel entonces hermanas la pintura y poesía dieron el salto a ser consideradas artes, la moda quedó en el olvido. Pero a su vez era y sigue siendo un reflejo del poder. Los reyes y su corte encargaban a diseñadores prendas con distintas caídas y exóticas telas, las cuales serian tendencia y ocuparían gran parte de las preocupaciones terrenales de la alta sociedad.

En la actualidad, la moda será considerada completamente un ejercicio creativo, debido a que la industrialización a hecho que no haga falta realizar un acto manual para obtener la obra. Pero los diseñadores siguen sin entrar en el gran gremio, estando de generación en generación en el limbo.

No se puede excusar este hecho bajo a que sea altamente comercializable. Los diseñadores ya no crean vestimentas para los consumidores, sino una expansión de su universo creativo los cuales ya no buscan la belleza, sino crean un sentimiento al espectador.

Aun así, se ha convertido en una de las experiencias estéticas más asequibles para la sociedad. También hay que destacar que no sólo te limitas a observarla, sino que eres totalmente participe de esta.

Quizás nos es imposible pararnos a observar nuestro alrededor y solo seamos eruditos pagando entradas para un museo. La belleza recae en quien quiere encontrarla.

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