ARQTCTRA: César Manrique

En el volcán

Al pensar en la arquitectura canaria lo primero que nos viene a la cabeza es César Manrique. Nació en 1919 en Lanzarote y fue arquitecto, pintor y escultor. Su obra se basa y se encuentra fundamentalmente en su tierra natal. A lo largo de su vida fusiona arte y paisaje con activismo y turismo al crear un nuevo plano paisajístico de la isla, producido desde la estética artística. 

A través de sus obras coloca a Lanzarote en el panorama turístico mundial. Se aprovechaba de la singularidad del paisaje volcánico lanzaroteño, el mismo que otros consideraban desértico, árido e inhóspito.

César Manrique

César Manrique

Naturaleza-Arte en la arquitectura era su lema, frente al desenfreno de la arquitectura hecha por y para el turismo en masa. Demostró –cuando el compromiso ecológico no estaba tan extendido– que el diseño y la sostenibilidad eran compatibles. En 1964 después de un largo recorrido de estudiante en La Laguna, Madrid y por último Nueva York, regresa a Lanzarote. Aquí empieza su campaña de sensibilización social para respetar y conservar el estilo tradicional arquitectónico.

“Cuando regresé de New York, vine con la intención de convertir mi isla natal en uno de los lugares más hermosos del planeta, dadas las infinitas posibilidades que Lanzarote ofrecía “.

Jameos del Agua, Lanzarote (2)

Jameos del Agua, Lanzarote.

Su primera obra y de las más espectaculares fue la gruta de los “Jameos del Agua” al norte de la isla. Un jameo es el túnel natural que la lava más caliente crea durante una erupción al atravesar zonas de lava que ya se había enfriado. Los Jameos del Agua son, a pesar de su nombre plural, un único y enorme jameo que el artista acondicionó con la elegancia que encontramos en la mayoría de obras que Manrique realizó durante toda su vida: composición de espacios en los que la aportación humana quedara armoniosamente integrada con el entorno natural, ensalzando su belleza y sus valores.

Se trata de un auditorio natural perfectamente integrado en una caprichosa formación volcánica. Su belleza, sus contrastes de luz y colores la convierten en un trabajo universalmente admirado.

Su propia casa, en el “Taro de Tahiche”, es quizás la obra que mejor representa los ideales personales y artísticos de Manrique: expresa su anhelo de vivir con la lava, consiguiendo un ejemplo excepcional de integración de una vivienda en la naturaleza y configurando un oasis en medio de un río de lava azul-negra.

Fundación César Manrique, Lanzarote.

En la actualidad la casa es sede de la Fundación César Manrique, una institución creada en 1992 con voluntad de promocionar el estudio y la difusión de la obra de Manrique, así como la actividad artística y cultural que favorezca el respeto al medio natural. El edificio fue construido en 1968 sobre una colada lávica, y aprovecha, en el nivel inferior, la formación natural de cinco burbujas volcánicas acondicionadas para ser habitadas.

César Manrique marcó un antes y un después en la arquitectura y el arte en Canarias.  Ya se percató hace 40 años de los intereses y horrores de la “mafia especulativa” de la construcción y el impacto letal del turismo de masas. Parece que no iba muy desencaminado. Nadie como él hizo entonces bandera de la sostenibilidad, cuando aún ni existía ese concepto.

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