La voz del artista

Por Antonio Inurria

Lo que más hago es pensar, y lo segundo pintar. Como aun no existe el trabajo de Pensador Oficial del Estado, digo que soy  pintor. Me pidieron hace poco un artículo crítico e incisivo sobre el Arte, inmediatamente me miré al espejo y vi mis dientes, los frontales. “¿Qué hay más incisivo que las paletas?”, me pregunté. En ese momento recordé mi infancia, recién caídos los dientes de leche le pedí a mi madre un anillo de oro con uno de esos dientes incrustado. A eso lo llamé “Arte”.  

El otro día vomité sangre y lo llamé Arte. El pasado miércoles me fui de Rave y lo llame Arte. Cuando el tiempo pasa rápido, sin que me de cuenta, lo llamo Arte. Arte, tan genérica palabra… Aquí y ahora. Es raramente sencillo encontrar un concepto tan ambiguo. A quien defina este concepto yo le aplaudiré tónicamente y lo harán todos los que se vean como tal .

-“¿Podremos encontrar, nosotros los redundantes, algo que lo defina en su fondo, forma y color?” -Me pregunto hacia mis adentros, no suelo estar mucho ahí, prefiero las nubes.-

-¡LOS ARTISTAS HIJO DE ****! -Gritan dos de las cuarenta y siete voces de mi ser a las que tan ricamente deseo llamar Paul & Webster.-

La Soledad es ArteWebster, de comportamiento algo áspero pero con una voz fina y melódica insiste en la base del Arte. Su idea es la del artista, que no es tanto el medio sino el fin en si mismo. Le creo.

Al fin y al cabo, el fin es a los artistas lo que la mermelada a la mayonesa en un Desayuno Mediterráneo. Diremos entonces que a los artistas nos une el tiempo y el principio generacional y la  “F” tan sonante en este último renglón y que por eso el Arte es sencillo de definir. Redundantes somos.

Paul, por su lado, es algo más introspectivo. No habla demasiado, sólo para decir lo correcto. Sus palabras son como la hoja de un Samurái, certeras, ofrece un corte impecable:
-El Arte es tanto el artista como el elemento.- afirma.-

Paul nos invita a reflexionar sobre la siguiente cuestión:

Si el Arte es el artista,  ¿qué ocurre en el futuro caso del arte obrado por máquinas? Obras “mechafacturadas”… Se abre, pues, a una serie de preguntas, razonamientos y conclusiones totalmente nuevas. Algo parecido ocurrió en la revolución del Arte Moderno, pero eso es otra historia. Paul, nos invita además a apreciar esta visión a través de los ojos de la obra Ghost in the Shell.

Y volviendo a ese condumio de especias con olor a curry que es hoy el Arte: colectivos relevantes de bohemios, andróginos, personas de casta, rumiantes de conceptos, amas de casa dedicadas y conjunto de decisiones vitales con piernas que  se encuentran fácilmente en el día a día artístico. Nos digo a nosotros, (me incluyo), no olvidemos que cualquiera podemos ser lo que queramos, que disfrutemos de nuestras existencias y del Arte de seguir existiendo. Que os reconvirtáis infinitamente. Que convirtamos las amarguras en chocolate de tres sabores.

pintando Arte

¡Que rumie la vaca! Una conciliación con el artista que cada cual lleva dentro… en los adentros. Crueles esos en donde no llama nunca la luz del sol. Bajemos más a menudo para vernos desde ahí. Os invito a ver el Arte como el todo.

El otro día soñé un mundo sin espejos, donde la gente se miraba a los ojos para poder verse reflejada, y lo llamé Arte.

Artistas míos, estamos fraguando una generación de organismos de sentimiento puro,  de ayuda al prójimo, sin miramientos, de iguales transgéneros deseosos de devolver la frustración digna de las peores derrotas y la irremediable angustia de nuestras familias desestructuradas y de nuestros vicios al descubierto. Fenómeno garante de la edad de los veintitantos. Estamos creando la mayor obra, una sociedad que es un lienzo y nuestras huellas son la pintura… Un mundo corrupto  al que, sin lugar a dudas, llamaré Arte.

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