La nueva luz del mundo: Martin Wittfooth

2º PRINCIPAL Hahnemühle Bamboo Paper, 7x10.50, oil on panel, 2014

Hahnemühle Bamboo Paper, 7×10.50. Oil on panel, 2014.

Y de Alemania a Canadá, país que ya tuvimos la oportunidad de visitar hace cinco números,  con el artista  plástico Yang Cao y sus características nubes. Este mes repetimos localización geográfica, pero solo de pesada, para presentaros a un creador muy animalístico, que dota a estos seres, de un magnetismo onírico de lo más hermoso.

Existe un concepto esotérico que embrujó a los primero surrealistas, este era Égrégore, que significa alma colectiva o espíritu en común, en el sentido de idea, objetivos, deseos, pensamientos, pasiones… Es decir, sinergias que constituyen y dan sentido a un grupo. Este concepto hace de trampolín para lanzarnos a las aguas del imaginario de nuestro artista protagonista.

Wittfooth, nacido en Toronto, pasó la gran parte de su infancia en Finlandia, hasta que regresó para terminar sus estudios de ilustración en el Sheridan College. En la actualidad, este artista trabaja como ilustrador en Nueva York, lugar donde obtuvo su maestría en la School of Visual Arts.

Rainsong, 73 x 100, oil on canvas, 2015

Rainsong, 73 x 100cm. Oil on canvas, 2015.

Penetrando ya en sus pinturas al óleo, podemos observar como sus protagonistas animales abarcan temas turbadores como: la industria y la naturaleza, la evolución desquiciada, el choque de las viejas ideologías con los temores modernos, y la creciente sombra de la huella humana en la tierra. Un surrealismo alejado de lo naif, que a través de la verosimilitud de sus formas, acopla elementos de ensueño para crear así un discurso propio.  La figura humana es abolida en toda su obra, y lo único que patenta su supuesta existencia, son sus detritus materiales, los residuos de nuestra civilización, representada a través de edificios destruidos, chatarra, coches abandonados… Un emplazamiento donde los animales son los herederos de nuestro mundo y se han apropiado de lo que hemos dejado atrás. Un inquietante futuro post apocalíptico que nos hace cuestionarnos nuestro status quo. A pesar del protagonismo y la libertad que poseen sus animales, dada la no presencia destructiva del hombre, sus animales son retratados con una cierta tristeza e impasibilidad de lo más inquietante.

Bacchus, 48 x 36, oil on panel, 2010

Bacchus, 48 x 36cm. Oil on panel, 2010.

Estos temas se llevan a cabo mediante una majestuosa combinación de simbolismo, de yuxtaposiciones de narrativas visuales, y un marcado desplazamiento de las realidades que se esperan entre sí. Un complejo entramado que conforma una realidad paralela a nosotros, una donde ya no somos los reyes, ni líderes a cadena alimenticia. Esta simbiosis de la naturaleza y lo animal queda evidenciado en la fusión de ambos elementos en uno solo, generando un poder absoluto equivalente al de la deidad. Esto lo podemos ver en obras como Atma o Maya.

 “En todas partes y en todo momento, hemos estado ocupados haciendo cosas en nuestro presente con el simple propósito de comunicar algo, y por lo tanto el envío de mensajes a nuestro futuro. Lo que es un hábito peculiar. Somos la única especie que habita en este planeta que se comporta de esta manera rutinaria, y hay algo realmente bello y profundo en esto. “-Martin Wittfooth

http://martinwittfooth.com/

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