Analogía desordenada: Impulso

Creo que la mentira solo rompe la confianza de quien te mintió, pero una verdad… Una verdad lo puede romper todo.

Cuanto más tiempo pasa, cuanto más crecemos, todo va cambiando. Gente que no tenias en cuenta pasa a ser indispensable, gente que llenaba tus días pasa a un segundo plano, lo que antes te aburría, ahora te parece excitante, una verdad cambiante de dolorosa realidad.

Eso es avanzar. Crecer no es ser mas infeliz, aunque creo que cuanto más conscientes somos de lo que nos rodea mas interiorizamos que ni las princesas son tan mágicas ni los príncipes son tan apuestos.

Para mi avanzar es “vivir el presente al máximo ya que pasa demasiado rápido como para pararnos a pensar y si nos equivocamos será cosa del pasado y nos servirá para aprender de lo que no debemos repetir”.

Aunque por experiencia creo que somos especialistas en cometer una y otra vez los mismos fallos, esperándonos, proponiéndonos, de forma visceral, que esta vez será mejor que la anterior (aunque tengamos exactamente en la coctelera los mismos ingredientes del último fracaso).

Gritamos al cielo, rezamos muy fuerte para que las cosas cambien, pero las cosas no van a cambiar solas y mucho menos lo harán sin ti. No obtendremos un resultado diferente si nosotros no estamos dispuestos a cambiar nada, unas veces por comodidad, otras por la misma incertidumbre que nos provoca el cambio…

Por eso querría instar a todo el mundo a salir del cascarón, de ese cascarón de comodidad del que nos suele aterrar salir, romper con las estrictas cadenas mentales impuestas por padres, profesores, curas, políticos, policías y demás seres que nos introducen en vena la moderación, legalidad y moralidad…  El aburrimiento de “no salirse del tiesto”.

Sal, baila, baila hasta que no puedas más, pero sobre todo no pares si la música es buena, no hagas el amor, folla. Sexo de ese inesperado que hace que se tambalee tu concepto del mismo y sobre todo tu cama. Come, todo lo que puedas y cuanto más lejos mejor, eso te llenará el estomago pero sobre todo te llenará el alma. Queda con tus amigos, pásatelo genial con ellos, no quedes por costumbre, queda para crear recuerdos, recuerdos de esos que en los días malos son capaces de sacarte una sonrisa. Disfruta de tu familia por mucho que las cosas cambien y por mucho que en algunos momentos no nos entendamos, sea bueno o sea malo es lo único que no elegimos y precisamente por ello siempre van a estar. Da igual lo que llueva, la familia nunca te negará un paraguas.

En definitiva, está bien vivir según lo establecido, pero por amor propio, al menos una vez en la vida, deberíamos dejarnos llevar por ese pálpito sin miedo al qué dirán. Esa gente carente de vida propia que llena sus días comentando lo que hace el vecino, hagas lo que hagas te van a criticar, así que se fiel a ese palpitar acelerado y déjate llevar por esos deseos inconfesos y encerrados. Déjate llevar por esos momentos. Déjate llevar… por esos impulsos.

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