Entrevista a… Lamberto Guerra

Es un gran mérito, en los tiempos que corren, enamorar al público con una pequeña muestra de tu trabajo y que crezca en ellos la semilla de la curiosidad por conocerte. Nice song, un cortometraje de Lamberto Guerra, logró ese propósito en Plató de cine La Laguna, tanto en mí como en muchas otras personas que allí se encontraban. Si quieres descubrirlo, todo lo que viene después es un mundo con muchas dimensiones (cine, teatro, tv…) pero, sobre todo, con un intenso amor por la interpretación en sus diversas vertientes:

 -Conocí tu trabajo gracias a un cortometraje llamado NICE SONG. ¿Cuál ha sido el trabajo que mejor sabor de boca te ha dejado? ¿Es difícil que los buenos cortometrajes vean la luz y sean reconocidos?

 -Ha habido varios. Si hablamos como actor, dejamos la dirección y otras historias a un lado, y entendemos buen sabor de boca como éxito, para ser justos debería nombrar a Falín, de la serie de TV La Revoltosa: cada medio tiene su magia, y la de la TV es que, sin pedir permiso y a sólo un click del mando a distancia, te cuelas en el salón de cientos de miles de personas. Y de la noche a la mañana, la gente te sonríe cómplice por la calle, algunos murmuran mientras te señalan como si no les vieras y siguieras detrás de la pantalla, otros te saludan como si fueras tu personaje… Y pasas de tener un Facebook personal con unos 200 contactos entre amigos y familiares, a una locura de más de 3000 contactos y no sé cuántas solicitudes de amistad siempre pendientes porque es imposible llevarlas al día si quieres pasar un mínimo filtro. Y si todo eso se produce en un contexto (no tan…) pequeño como Canarias, el efecto es aún mayor.

LambertoCulturalNiceSongAhora, dicho esto, si eres un perro verde como yo y, aunque te sientas afortunado por la experiencia y agradecido por todo el cariño recibido, la “fama” (concepto complicado) no ha sido nunca tu meta porque valoras otras cosas de este oficio y de la vida. Te diría que el personaje que mejor sabor de boca me ha dejado ha sido el Carlos de Crónicas del Desencanto, el primer largometraje de Daniel León Lacave.

Con respecto a lo que comentas de los cortometrajes, si muchas veces ya resulta difícil encontrar películas realmente buenas, imagina los cortos, que no cuentan con distribución comercial en salas y ya no existen programas de televisión que los emitan. Recuerdo cuando comenzó el recién desaparecido Canal+ en España, y entre películas y otros formatos emitían un pequeño espacio titulado Piezas. Básicamente, uno o varios cortos precedidos de una cartela con su información básica: director, año de producción, palmarés… Y no podía disfrutarlo más. Me pasaba lo mismo que con las películas de Woody Allen: me gustan hasta las que no me gustan. El corto tiene la magia de lo fugaz, la brillantez de lo breve. Nunca me ha parecido un formato menor. Lo es en duración, obviamente, y puede resultar muy difícil sacarle un beneficio económico o reconocimiento profesional, pero las posibilidades artísticas y creativas son infinitas. Hay historias que no necesitan más de 30 minutos para tocarte el alma, y siempre lo he disfrutado, delante y detrás de la cámara. No creo que deje de hacer y disfrutar cortos nunca.

 -Como espectador, ¿qué tres cosas pondrías en la hoja de reclamaciones porque se necesita cambiar con urgencia?

 -¿Sólo tres? Agárrate que vienen curvas…

1º Bajar el precio de las entradas: es intolerable que para ir al cine en pareja (ya no te digo en familia), tengas que pedir una rehipoteca, y para comprar roscas (cotufas, palomitas), te pidan un aval. No se puede privar del arte y la cultura a nadie… Ni de las roscas.

2º Más salas que programen cine independiente y en V.O. En mi ciudad tenemos dos joyas en ese aspecto: por un lado, el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, que lleva más de 15 años programando cinematografías de todo el planeta, desde Brasil hasta Korea del Sur, a las que de otra forma sería casi imposible acceder. Y por otro, el Multicines Monopol, nuestro Cinema Paradiso particular, que resiste contra viento y marea ofreciendo una programación alternativa y normalmente muy superior (y a un precio muy inferior) a los Cinesa, los Yelmo y cualquier multisala tamaño nave industrial. Que están muy bien para ver Star Wars, pero, personalmente, disfruto más del encanto de las salas pequeñas de siempre. En Elche, donde resido desde hace unos meses, he encontrado otra joyita de ese estilo, el Cine Odeón, una única sala gestionada por un colectivo de vecinos que programa cada semana un único título, normalmente cine indie, los jueves en V.O., y entre 2 y 3€ la entrada… ¡Así sí!

3º Por último… Querido Hollywood, ¿podrías producir películas protagonizadas por gente normal? Estoy harto de historias protagonizadas únicamente por hombres-portada del Men’s Health y veinteañeras perfectamente peinadas y maquilladas al despertarse… Harto. Las excepciones pueden contarse con los dedos de la mano, y los protagonistas que se salen del standard que Hollywood se empeña en imponer son automáticamente clasificados por la etiqueta de turno, y esa etiqueta limita y condiciona absolutamente sus historias: un negro sólo puede protagonizar historias sobre esclavitud o racismo, un gordo sólo puede protagonizar comedias en las que su único conflicto será intentar adelgazar para rascar algo, y una mujer sólo es deseable entre los 0 y los 30 años (o que pueda aparentarlos), y siempre que no le sobre un gramo… A menos que sea de silicona. Los gays, directamente, no existen: son como un género aparte que se programa en festivales temáticos y se vende en estanterías específicas en la FNAC… ¿Me lo puede explicar alguien? Es decir… ¿A cuántas personas de tu círculo social conoces que se parezcan a Bradley Cooper o Jennifer Lawrence? Y eso sin entrar en esa regla no confesa que sentencia a las mujeres mayores de 50 (ni hablar de la tercera edad) al ostracismo más absoluto, que las empuja a hacerse herejías en el quirófano para poder seguir trabajando, para luego ponerlas a parir por operarse, mofándose de la última foto que alguien le sacó desde el ángulo menos favorecedor posible. En serio, harto. Si el cine fuera más plural, más real, la gente no andaría tan frustrada y desubicada hoy en día.

 -Últimas películas que te hayan revuelto por dentro, que te hayan generado sentimientos encontrados y que te hayan dado ganas de seguir al pie del cañón.

LambertoCulturalPrincipal-Uf… Veo muchas películas. Muchas muchas, y no sólo de estreno; me gusta revisionar mis favoritas una y otra vez, o pillar las típicas imprescindibles que se me han resistido hasta ahora, así que siempre me cuesta escoger títulos. ¿Últimas que me hayan revuelto por dentro? Por ejemplo, Funny Games, de Michael Haneke (uno de mis directores favoritos): la vi de nuevo esta semana porque mi pareja no la había visto nunca, y me encantó ver su reacción. No es una película violenta, sino una película sobre la violencia, uno de los mejores retratos del sinsentido de la maldad humana, y una de las críticas más efectivas e inteligentes a nuestros hábitos de consumo. Y en otro orden de cosas, Her, de Spike Jonze, que me dejó con el corazón roto al levantarme de la butaca. Una radiografía hypster y (no tan) futurista del miedo a la soledad, de cómo esta sociedad que vamos deconstruyendo por inercia nos va aislando poco a poco; y de hasta qué punto somos capaces de engañarnos a nosotros mismos proyectando en “alguien” (o algo, como un móvil) lo que necesitamos, aunque, en realidad, no exista.

¿Una que me haya generado sentimientos encontrados? La más reciente, Whiplash, maravillosa, probablemente mi favorita de las que vi en 2015: hace que te plantees dónde está el límite de la ambición, de la exigencia, si el fin justifica los medios… Y cuánto vale la pena sacrificar por la excelencia.

Y una que me dé ganas de seguir al pie del cañón… Cualquiera donde aparezca una buena interpretación. Si con algo disfruto más que actuando, es viendo una buena interpretación.

 -Si el momento actual que vives fuera nombre de estación, ¿qué nombre tendría? ¿Cuál esperas que sea la parada final en tu recorrido?

 -“Estación Retiro”. Sí, puedes sacarle las lecturas que quieras… Pero, si me preguntas, te diré que es el título de una pieza de la BSO de El Secreto de sus Ojos, probablemente, mi película favorita.

Y sobre la parada final en mi recorrido, supongo que, inevitablemente, será una parada cardiaca. Pero, cuestiones cardiovasculares aparte, intento no pensar en ello. Me he pasado la vida pensando en el futuro (y en el pasado), y la vida se ha encargado de enseñarme que no puedo controlarlo todo, así que de un tiempo a esta parte el propósito es, precisamente, vivir más en el presente; lo valioso del viaje es el viaje en sí mismo, no el destino. No viene mal leer de cuando en cuando Viaje a Ítaca, de Kavafis, para recordarlo.

 -Aparte de una estupenda película de Polanski, El Quimérico Inquilino es…

 -Pues, aparte de la novela de Roland Topor en la que se basó para su película; es el título al que decidí hacerle un guiño desde mi columna de crítica cinematográfica, El Cinéfilo Inquilino; comencé a publicar artículos en junio de 2015, cuando Fran Villalba, amigo al que conocí gracias a la TV y un estupendo guionista, me propuso que escribiera para la web TodoOcio3D, con la que él colaboraba como redactor. Así, las críticas que solía escribir en mi Facebook personal tendrían un rincón propio, y ese film fue el primero que me vino a la cabeza pensando en un título… No sólo porque Polanski es otro de mis directores favoritos, sino por ese punto voyeur que rezuma toda la película; al fin y al cabo, el mismo que tiene cualquier espectador a oscuras en una sala de cine…

 -“Somos una parte de todo lo que nos hemos encontrado por el camino”. ¿Qué cosas ha merecido la pena pararse a recoger?

 -Todo. Todo lo bueno y lo malo. He tenido mucha suerte, he sido muy feliz, pero también he sufrido muchas pérdidas. Mi gente sabe que tengo un mantra que repito constantemente: “todo pasa por algo, y todo pasa cuando tiene que pasar”. No siempre es fácil aferrarse a ese pensamiento, a veces la vida es injusta y te coloca en cruces insoportables, y otras son las personas las que destrozan demasiado a su paso; pero todo suma de alguna forma, absolutamente todo. No es cuestión de convertirte en un zombie de la autoayuda, o pasarte la vida mirando hacia otro lado; es saber que el dolor también es útil, y es decisión nuestra de qué forma dejamos que nos cambie.

LambertoCulturalSherlockHolmes

 -¿Cine, tele o teatro?

 -Cine y tele y teatro. Y radio. Y lecturas dramatizadas. Y música. Y planes entre amigos. Y cualquier momento en el trabajo en la oficina… Lo que a mí me apasiona es interpretar: observar, imaginar, crear y dar vida a otras personas. El medio es lo de menos. Como te dije antes, cada medio tiene su magia: cada uno te obliga a lidiar con aspectos técnicos muy específicos y te ofrece recompensas muy distintas. Para los actores, nuestra capacidad de adaptación es básica. Un personaje fijo en una serie de TV te da la oportunidad de experimentar un recorrido mayor, además del entrenamiento que supone el ritmo de trabajo frenético que se lleva a diario (guiones de un día para otro, cambios de última hora en el plan de rodaje…); una película te obliga a hacer una exploración previa mucho más profunda, tener muy claro el dibujo que traza tu personaje sobre el guión, y ser capaz de acceder al sentimiento preciso cuando te toque “vivir” cada escena en el rodaje, que normalmente tampoco se realiza siguiendo el orden natural de los hechos. Y una obra de teatro te obliga a convertirte en otra persona durante una o dos horas y darlo todo desde el preciso instante en que pisas el escenario ya en los zapatos de tu personaje. El teatro tiene la magia de lo efímero, de lo irrepetible, y el cine tiene la magia de la fotografía, de capturar un instante para siempre. Por supuesto que el medio influye en el desarrollo de nuestro trabajo, pero la esencia es la misma.

 -Un personaje de teatro que te gustaría representar, o que ya hayas representado y haya marcado un antes y un después. Recomendaciones propias de obras de teatro.

 -Uno que me gustaría representar… ¿Sólo uno? ¿De los tropecientos que puede haber? Te diré dos: el primero: ¿Te suena un tal William Shakespeare? Siento lo poco original, pero es que los mejores personajes de la historia del teatro universal ya los escribió él hace 400 años. El resto, de una forma u otra, son revisiones de aquellos clásicos. Probablemente, el Yago de su Otelo sea mi personaje favorito. Y el segundo, El Fantasma de la Ópera. O Sweeney Todd. Hala. Por darme el gustazo excéntrico de protagonizar un musical a lo bestia, que ya he probado el género, y es un vicio.

Un personaje que ya haya representado y marcara un antes y un después… Pues te diré otros dos: Don Gonzalo de Ulloa, el Comendador del Don Juan Tenorio, por el reto que supuso el verso y meterme en un personaje que no soñaba con interpretar hasta dentro de muchos (muchos) años, y que pude disfrutar hace unos pocos gracias a la dirección de Jose Luis Massó. Y por otro lado, en las antípodas de este, El Bermúdez de El Crimen de la Perra Chona, probablemente el montaje teatral más grande que se haya representado en Canarias. Fueron sólo cuatro funciones (las dimensiones del montaje hacían imposible que pudiera repetirse), el personaje no ocupaba más que un par de páginas sobre el libreto, pero siempre he sentido debilidad por los secundarios, y fue un lujo dar vida a un personaje escrito por ese crack que es mi admirado amigo Alexis Ravelo; actuar en el Teatro Cuyás, con la música en directo de Los Gofiones, cantar con ellos un tema, y sentir a esas 1000 personas cada noche poniéndose de pie para aplaudir cuando salía a saludar en último lugar… Si cierro los ojos y recuerdo la última noche, aquel aplauso de varios minutos sigue retumbándome dentro. Siempre le agradeceré a Mario Vega que confiara en mí para regalarme ese bombón, y me dejara hacer lo que hice con él.

Y recomendaciones sobre obras de teatro… Arte, de Yasmina Reza. Podría recomendarte tropecientas, pero tuve la oportunidad de dirigir un pequeño montaje sobre la obra justo antes de irme de Las Palmas, y me parece un texto impresionante. Una delicia para cualquier actor que le hinque el diente.

 -Gente del gremio a la que admires.

 -Meryl Streep. A estas alturas, ya todo el mundo sabe de mi devoción. Y hoy en día es un cliché, pero lo mío viene desde hace unos 20 años. Y podría seguir con una lista de 100 actores y directores nacionales o internacionales conocidos por todos, pero prefiero nombrarte gente cuyo trabajo vale la pena conocer más.

Te diría que, en general, admiro a muchos de los que hacen cine en Canarias, porque me parece algo tan naif como valiente; a pesar del páramo cultural en el que nos encontramos, su obra (y su potencial) no tiene nada que envidiar artísticamente a nombres propios y productos que ya cuentan con reconocimiento a nivel nacional. Por nombrarte sólo a tres, David Pantaleón, Vasni Ramos, y el tándem que forman Cris Noda y Cayetana H. Cuyás. Igualmente, podría darte una lista enorme de compañeros, magníficos actores y actrices de todas las islas, entre los que cuento algunos amigos que llevan toda su vida trabajando en este oficio, como Pino Luzardo, otros que aún tienen intacta el ansia de comerse el mundo, como Abraham SantaCruz; otros que “emigraron” porque necesitaban algo más o algo distinto a lo que encontraban en las islas, como Borja Texeira, y otros que dejaron la profesión porque decidieron no tener que soportar la “cara B” (que vaya si la tiene) de este mundillo, a pesar de tener un talento notable como Nayra López. También podría nombrarte a compañeros de otras disciplinas, conozco a varios músicos magníficos. Pero tengo una debilidad confesa por Jonay Armas. Lo conocí cuando compuso la BSO de Crónicas del Desencanto (que le valió una nominación al Festival Internacional de Música de Cine FIMUCINEMA); me añadió a Facebook y me escribió uno de los mensajes más bonitos que probablemente me hayan escrito nunca por un trabajo. Y un par de años después, acabó componiendo conmigo la BSO de NICE SONG. Lo que hace Jonay se escapa a mi capacidad: es un músico y un compositor impresionante, con un gusto y una sensibilidad enorme, capaz de leer la mente del director para el que trabaja y componer exactamente lo que quiere y necesita en cada momento de su película en cuestión de horas. Doy fe de ello.

LambertoCulturalOdiolosMartes

La lista sería considerable, pero, aparte de los que ya te he nombrado, voy a reducirla a cuatro nombres que son especiales para mí: Sara Guerra, Alicia Rodríguez, Iván López y Daniel León Lacave. Dos actrices y dos directores maravillosos, además de cuatro de mis mejores amigos. Siempre he dicho que Sara Guerra es, con permiso de Meryl Streep, la mejor actriz del mundo. Así de simple. Alicia Rodríguez, además de ser mi “helmana” desde que nos conocimos, es una actriz magnífica, con un instinto y un sentido del ritmo para la comedia que no puede aprenderse en ninguna parte; y con respecto a Iván López y Daniel León Lacave, son los dos únicos directores a los que siempre respondo primero “Sí”, y luego les pregunto qué personaje quieren que haga. Compartimos una visión muy similar de las cosas: Iván suele pasarme sus guiones y los comentamos, a veces durante meses, independientemente de que yo vaya a participar en el rodaje o no… Y con Daniel directamente solemos hablar sobre las escenas para luego improvisar en el rodaje. Nunca he conocido a nadie que sienta tanto amor y capaz de sacrificarse tanto por hacer cine como Daniel. Es admirable.

Junto a ellos he compartido algunos de los mejores momentos de mi vida profesional, y también de la personal, y espero seguir añadiendo recuerdos a la colección.

 LambertoCulturalNadie-Seamos sinceros, ¿dedicarse a ello en Canarias sigue siendo una odisea? ¿Qué está fallando? ¿Es cierto que has decidido retirarte?

 -“Estación Retiro”. Sí, decidí retirarme. Pero no como muchos pueden pensar; no creo que ningún actor pueda retirarse nunca. Cuando eres un actor de verdad, cuando te corre el talento y la pasión por las venas, y eso no depende de un padrino, un diploma, el resultado de un casting o lo grande que aparezca tu nombre en un cartel. Da igual lo que pase: seguirás siendo actor toda la vida, aunque la muerte te pille recogiendo hojas secas en un parque.

No puedo decirte las razones por las que llevaba tiempo barruntando la idea de retirarme, porque esto se convertiría en una especie de exclusiva (que haría sangre a más de uno y una), pero sí puedo decirte que decidí retirarme de ciertas cosas porque, simple y llanamente, me cansé. Me cansé de todo lo intolerable que hay que tolerar para poder trabajar, y necesitaba tiempo para mí.

Dije que no a una oferta de televisión después de cuatro temporadas trabajando para la misma productora, porque las condiciones (en todos los sentidos) cada vez eran peores, y meses después, en agosto del año pasado, tras casi un año ininterrumpido de bastantes rodajes y éxito en teatro, por circunstancias personales, me vi obligado a abandonar a medio camino de los ensayos un buen proyecto que, aun contando con las mejores condiciones que se pueden ofrecer en las islas, yo no estaba siendo capaz de disfrutar por todo lo que se había ido acumulando. Ahí decidí que era el momento de parar.

He trabajado mucho en los últimos 10 años, y aún a riesgo de que cualquiera no me entienda (o no me quiera entender), la sensación de tocar techo es muy frustrante. Sobre todo si el techo es de cristal, está demasiado bajo y sucio. No es prepotencia, es la pura realidad. He hecho todo lo que un actor puede hacer en Canarias, y he sido de los pocos afortunados en poder vivir (o sobrevivir) de su trabajo; pero a partir de ahí sólo me quedaba repetir la misma dinámica una y otra vez… Y no tendría nada de malo, si no se hubiera acumulado tanta frustración y tanto elemento indeseable junto bajo ese techo de cristal.

Adoro Canarias, y sé que quiero volver a vivir mi vida ahí, igual que sé muy bien del talento y las posibilidades que tenemos en las islas; y podría entonar la canción de siempre y echarle toda la culpa a los factores externos, la política (o la falta de ella) o la crisis… Pero también es justo abrir los ojos (y la boca), y ser capaces de asumir que, si las cosas no cambian, la culpa también es nuestra. Un lugar pequeño y alejado en un momento tan nefasto como este, puede sacar lo peor de quienes se asoman a este oficio escaso de principios y llenitos de ansiedad por llegar más rápido, más lejos y más alto que el resto, cueste lo que cueste.

Actualmente, vivo a caballo entre Canarias, Elche y Madrid, y echo de menos muchísimo, pero estoy disfrutando de las vistas. Tengo la estabilidad que necesitaba dentro del equipo de Hawkers, un equipo joven dentro de una de las mejores y más emergentes empresas de este país, una actividad que me permite compaginar mis otros proyectos, y mientras tanto, Arte sigue ofreciendo funciones en Canarias. NICE SONG está en plena distribución internacional y ya nos ha regalado varias nominaciones. Melodrama, otro corto que protagonicé el año pasado, acaba de ser nominado en el Festival de Cine de Málaga, estoy dentro de un proyecto de teatro que se estrenará y comenzará gira por la península en un par de meses; y vuelvo a escribir pensando en lo próximo que quiero dirigir.

Ahora, después de este tiempo y habiendo ganado perspectiva, puedo decirte que parar fue la mejor (y más dura) decisión de mi vida… Pero irte es la única forma de poder volver.

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2 Responses

  1. David dice:

    Qué hombre más prepotente… es leer su entrevista y enterarme náuseas. Nadie en el mundillo lo soporta porque se cree superior y es un actor bastante mediocre que siempre hace lo mismo. Bueno, dos registros: homosexual descarado un compungido crónico. Eres malo, Lamberto Guerra.

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