El rincón del historiador del arte: Gustos y modas

Por David Ojeda Tacoronte

Tus gustos artísticos, entre otras cosas, te definen como persona y son decisivos en la imagen que das de ti. En base a eso, posteriormente la gente te acepta y te rechaza. Algo hipócrita, ya que no podemos hablar de un mundo donde hay tolerancia cuando tienes que cohibirte al dar tu opinión acerca de cine, música, pintura; por miedo a no ser admitido, produciéndose por consiguiente una censura personal por miedo a una discriminación. ¿Quizás lo que a todo el mundo nos gusta nos viene impuesto?

Las modas juegan un papel crucial. Pero es que hay modas y modas. ¿Por qué a unos cantantes, o actores, o directores, o lo que sea, se les ve bien y a otros no? Si el arte es tan subjetivo como lo es, hay que abrirnos a conocer nuevos horizontes, y a respetarlos, pero de verdad y no solo de palabra. Porque me guste un director que nadie conoce, no soy más culto. O porque me guste un director muy comercial, no soy un inculto. Y lo mismo pasa con cantantes, compositores, pintores… Y es ahí cuando surgen los “entendidos”, que valoran y desprestigian según sus gustos personales, crucificando lo que no entiendan o compartan. Algo bastante egoísta bajo mi punto de vista.

¿Por qué he de callarme que me gusta el reggaetón, Justin Bieber, o Andrés Pajares por ejemplo? ¿Seré menos persona por eso? Los límites no existen, o no deberían. Es posible que esta situación venga de algo que es definitivo para todos nosotros, y es nuestra propia educación. Aun así, estas limitaciones a la hora de valorar cualquier cosa, no es algo totalmente novedoso del siglo XXI. Viene desde bastante lejos, ya que es una situación que se ha repetido a lo largo de diferentes épocas. Por eso, muchos artistas fueron incomprendidos y no fueron individuos de su tiempo. Lo que no se entiende o comprende da como resultado su rechazo, o también su admiración en secreto por miedo a ser juzgado.

El arte contemporáneo es muchas veces rechazado porque no forma parte de nuestra educación (al menos de la gran mayoría). Entonces, para que la gente comprenda que detrás de lo que “cualquiera pueda hacer” hay un discurso artístico trabajado, y no es algo vacío, es necesario que se inculquen una serie de valores que, como consecuencia, nos llevan a una reflexión personal.

Y esto no quiere decir que al saber el trasfondo de una obra concreta (o artista, o disciplina) te tenga que gustar, al contrario; quizás cuando sabes lo que hay detrás de ella, te disgusta aún más, pero puedes valorarla. A saber que alguien ha trabajado en ese concepto, que es original y que es la materialización de una idea bastante particular que no debe ser despreciada. Y que además hay gente que la admira, pudiendo entenderla, y también debatir acerca de eso en condiciones, porque sabes de lo que hablas.

Todo esto viene a decir, que debemos empezar a ser tolerantes de verdad, a consumir más música, más cine, más arte en general. Y aunque no forme parte de nuestros horizontes, estos nos harán crecer como personas al comprender nuevas formas de ver el mundo que nos rodea.

Y en el arte todo no es escultura y pintura, hay mucho más. Todo es susceptible de ser considerado arte cuando existe un discurso sólido que lo respalde. Entonces hay que aprender a ver más allá de nuestras narices, y tener el afán de aprender, aunque sea de forma superficial obras, pintores, directores de cine, músicos… Que aunque no nos gusten, nos puedan aportar algo a la hora de reflexionar acerca de lo que nos rodea.

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1 Response

  1. Andrés Sánchez dice:

    ¿Esto está escrito por un niño de 18 años? Vaya cantidad de herrores gramaticales, o debe ser que las comas están de modas y hay que ponerlas donde sobran.
    Contradicciones en montones, ya que si se insiste en conocer y valorar “…ese concepto, que es original y que es la materialización de una idea bastante particular…”, (además usas “bastante”, lo cual le quita valor al adjetivo…) ¿cómo diablos vamos a descubrir eso en una canción de Justin Bieber? Creo que confundes en este “artículo”, por llamarlo de alguna forma, el gusto con el valor “real”. Claro que te puede gustar Andrés Pajares aunque no tenga en su carrera nada “original y bastante particular”, pero eso no significa que sea “bueno” sino que te gusta y por eso no merece mayor atención.
    Falta profundidad. Hablas de la misma situación en otras épocas. ¿No puedes dar datos? ¿Nombres de críticos de arte y qué hicieron?
    Y por último, hay personas -generalmente esos críticos- que deciden quiénes son buenos y quiénes no. Así que tú, que imagino que estudiarás algo relacionado con la historia del arte, conoces y estudias a los que fueron aceptados, no los que estudias hoy en día, quienes eran los que se adaptaron a sus épocas y por eso sobrevivieron. Luego se generarn todas esas leyendas de lo dura que fue su vida y cómo eran rechazados. Imagino que como hablas de crítica de arte sabrás que eso es todo un invento a partir de a música de Wagner, ¿no? Ese mito romántico de lo trágica que fue la vida de los artistas y las dificultades que tuvieron para llegar a lo que son. No creo que lo sepas. Cuántas veces no hemos escuchado la famosa anécdota, por citar una, del entierro de Beethoven al que “no fue nadie”. ¿Cómo va a ir la gente si esa no era la tradición? ¿Sabes algo de historia social, o también estás coo en ese campo? Pues inventamos una historia romántica y dramñatica para engañar a la gente.
    Te deseo que madures en tu forma de ecribir y en tus conocimientos multidisciplinares para que así puedas escribir algún día un verdadero artículo en el que defiendas algo con ideas serias y no con anécdotas.

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