80 años de Guernica

En Enero de 1937 el Gobierno Republicano encargó al pintor malagueño una obra de 11×4 metros. Su principal cometido era ser una de las representantes de España en la Exposición Universal de París, pero su primordial objetivo era enseñar la oscuridad de una guerra. Su nombre, Picasso; su obra, el Guernica.

Su arte, hasta aquel entonces, estaba notoriamente influenciado por su vida persona; pero bajo la devastadora historia sucedida en Guernica el artista muestra interés de este suceso. Es tal el impacto de esta noticia en Picasso que decide involucrarse en ello durante dos meses. El fatídico bombardeo solo será el principio de la época más oscura de España. La dictadura de Franco llegaría solo dos años después de dicha catástrofe, pero Picasso quiso refugiar su obra antes de que fuera destruida.

Guernica

El Guernica de Pablo Picasso.

Es así como el Guernica pasó a estar custodiado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y solo sería devuelto a España cuando fuera un país demócrata. Durante ese periodo de tiempo viajaría a numerosas ciudades como Oslo, Londres o Copenhague. En 1981 se volvería a traer a nuestro país y su hogar sería el Museo Reina Sofía de Madrid desde 1992 hasta la actualidad.

 

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Mujer con su hijo muerto, detalle del Guernica.

Quien conoce el arte picassiano sabe que se aleja de la figuración, por lo tanto no esperéis una obra narrativa sobre los acontecimientos sino formas y movimientos que simbolizan diversas ideas. Bajo el análisis de esta obra podemos llegar a entender la importancia y veracidad de su discurso.

 

El Toro situado a la izquierda es una alegoría a la brutalidad y oscuridad, el que se encuentra impasible ante lo que ocurre a su alrededor.

Bajo este animal, encontramos a una mujer con su hijo muerto, la cual mira al cielo con un doloroso gesto de grito. Es identificada como símbolo de Madrid, sitiada por los militares franquistas, aunque también se relaciona como símbolo de la republica que pide ayuda para huir de la capital antes de la llegada del toro, es decir, de las tropas de Franco.

Entre el toro y el caballo observamos la paloma, la cual es casi imperceptible. Su ala caída, la cabeza hacia atrás y el pico abierto no auguran un buen futuro. Es sin lugar a dudas al paz rota.

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