Una ironía donde la vie en rose esconde el gris

Tuve mucho sexo con mucha gente, lo viví a tope. Gente que admiraba muchísimo veía mi película y le gustaba. Estaba tan excitado que tenía que canalizarlo.

Estas son las palabras del director de Pieles, Eduardo Casanova, tras su debut internacional en el Festival de Cine de Berlín, con un film que cuestiona los estereotipos estéticos de las personas.

¿Quién es bello? ¿Qué es lo normal? ¿Cómo es ser diferente? Es el momento de salir del escondite, porque nuestros monstruos nos siguen a cualquier lado.

1 PielesAsí es como Casanova nos enseña un nuevo mundo (para muchos), aunque arduamente conocido para otros. Nos muestra a unos protagonistas que muy lejos están de ser los mismos de las portadas de moda. Una mujer con el culo en la boca por su sistema gástrico invertido, una prostituta sin ojos, un hombre convencido de que tiene que ser una sirena o una mujer deforme que piensa que los demás son los extraños. De manera visceral observamos las historias de estos personajes unidos por la soledad.

Es una oda a la libertad individual, la búsqueda de la paz con uno mismo para así estarlo con la sociedad. Todo ello con una serie de personajes marginados socialmente. En este film se celebra la diferencia y la peculiaridad.

Todo esto con un reparto más que destacable como Carmen Machi, Candela Peña, Ana Polvorosa o Jon Kortajanera. Este último supone un fichaje más que llamativo debido a su profesión. Al tratarse de uno de los modelos más destacados de nuestros tiempos, deformarlo supone un mensaje directo. Absolutamente desfigurado, sueña con volver a ser tan hermoso como en su juventud. Este discurso sin lugar a dudas muestra la efeméride del físico. Cultivemos el alma.

Debemos destacar al padrino del joven Eduardo Casanova, Alex de la Iglesia, el cual se encarga de producir el film. A su vez vemos como se ha sembrado dentro de él la semilla de Almodóvar y Darío Argento. Demuestra un crecimiento en relación a su obra, ya que en su propio corto Fat The Shit ya encontramos esta temática. Es sin lugar a dudas la retroalimentación perfecta con unas afortunadas influencias cinematográficas.

3. pieles

No podemos olvidar uno de los grandes protagonistas de esta obra: el rosa. La estética completamente cuidada y limpia destaca por este color. Sin lugar a duda una apuesta que lo convierte ya en su sello personal. Es curioso como desde un llamativo escenario estético se juzga la superficialidad de la sociedad. Una ironía donde la vie en rose esconde el gris.

El arte no es bello ni agradable, sino sentimientos encontrados e incontrolables. Esta película no es hermosa ni pintoresca, es la crudeza de la vida con sales de baño, pero al fin y al cabo con agua llena de mierda. La normalidad es la mayor de las falacias y la cárcel más oscura para el ser humano; y quien presuma de no tener un ápice de originalidad en sí, carece de cualquier interés. En esta vida solo nos pertenecen nuestros miedos y es dulce aprender a quererlos. Aceptémonos porque somos el gran amor de nuestra vida.

2 Pieles

No podemos evitar pensar en la maravillosa obra de Tod Browning Freaks, la parada de los monstruos. Saquemos pecho para canturrear alegre y felizmente: “¡Uno de nosotros! ¡Uno de nosotros! ¡Uno de nosotros!”.

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