Comer: Foto por foto

Es un placer para mí estar de nuevo aquí otra “temporada” más frente a todos vosotros, y un placer por partida doble, ya que he conseguido aunar mis pasiones en un mismo folio. Escribir y la cocina irán de la mano en este nuevo enfoque de sección. Tras este momento filosófico tan emotivo e impropio de mí, metámonos en materia o, mejor aún, dejad de leer y salid corriendo a comer.

A comer bien, a comer a uno de esos sitios en los que aun sirven comida. Es cierto, que la cocina en general, y en España en particular, estos últimos años avanzó de una manera espectacular. Después de Ferran, sus inventos y sus pétalos de rosa infusionados todo son buenas noticias. Tenemos un cielo lleno de estrellas, Michelín en este caso, pero debemos aprender a diferenciar los que venden algún producto ahumado porque eleva y mejora la calidad del plato y los que directamente venden humo. No por tener nombres impronunciables en sus cartas, no por tener un mobiliario bonito, no por hacer unos emplatados espectaculares llenos de forma y vacíos de contenido, no por tener uniformes sexis que casi vuelven a sus camareras ángeles de Victoria´s Secret, no por tener precios elevados, no por poner vinagre de Módena para decorar (que por cierto lo odio, cada vez que un cocinero decora su plato con este vinagre un gatito blanco muere, ahí lo dejo); no por nada de esto tiene que obligatoriamente ser un buen restaurante. ¿Cuál es el problema?  Que nos la pela, qué raro. ¿Y eso? ¿Por qué? Tranquilos que estoy lanzado y daré la respuesta.

Petalos-de-Rosa

Pétalos de rosa

Nos la pela porque paradójicamente, cuando salimos a comer, lo que menos nos importa es comer. Lo fundamental últimamente con lo que nos sentimos saciados es con un puñado de likes en nuestras fotos de Instagram, ya sea del sitio, del plato o de una copa medio llena.

Señores, cuando salgamos a comer, abramos nuestro estomago, cerremos nuestras redes sociales y disfrutemos de la experiencia. Y si tras esto te quedas con ganas de que te estafen siempre puedes votas al PP o cómprate el libro de Terelu Campos.

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