Arquitectura de un iPhone

Las pirámides de Keops, Kefrén y Micerino en Guiza, el Partenón de la Acrópolis en Atenas, el Coliseo en Roma, Notre Dame en París, San Pietro in Montorio, el Crystal Palace en Londres, La Villa Saboya en Poissy, el Pompidou de París… y ahora, el edificio iPhone.

Una de las condiciones artísticas que tuviese la arquitectura siempre ha sido la de representar la época en las que se elabora, los modos de vida, las ideas y los ideales de una sociedad en un momento determinado. Cada uno de estos edificios es una fotografía de una época, en una situación y una sociedad determinada.

Steve Jobs Theater

Steve Jobs Theater

Podríamos decir que los estadios de fútbol tienen la función de congregar a una cantidad inmensa de personas en un mismo lugar. Función, que ya en la Edad Media, tenían las Catedrales y era el edificio principal en torno a la que la ciudad se volcaba. También podríamos hablar de las ciudades de peregrinaje, que se diseñaban para el recibimiento de personas para adorar a un santo o a una figura religiosa. Además, en la segunda revolución industrial, muchas ciudades se configuraban a partir de la producción masiva de fábricas. Ahora se diversifican aún más las ciudades, creado así ciudades hoteleras, financieras, de diversión e incluso hay réplicas de París en la China profunda.

Vista aérea de la construcción (2016)

Vista aérea de la construcción (2016)

Podríamos decir que Apple, aparte de ser los punteros en tecnología, su propuesta de diseño forma parte fundamental de sus productos, y que sus arquitecturas no iban a ser menos. Siempre han destacado sus imponentes tiendas alrededor del mundo, casi siempre de la mano del arquitecto estrella Norman Foster.

El pasado septiembre se lanzó el esperado iPhone X en el Steve Jobs Theater, en el nuevo Apple Campus, de nuevo, diseñado por Foster + Partners.

El británico Norman Foster es uno de los arquitectos más famosos de la actualidad, y fue galardonado con el Premio Pritzker en 1999. En su juventud trabajó con el americano Buckminster Fuller y Richard Rogers, definiendo así su arquitectura propia del movimiento “high-tech” desde inicios de los 70.

Sillicon Valley es la ciudad tecnológica por antonomasia, aloja muchas de las mayores corporaciones y start-ups. Nace con la aglomeración de innovadores y fabricantes de chips de Silicio (Valle del Silicio), y ahora es el ciudad de la innovación, como un Hollywood de la alta tecnología. En este lugar se implanta una enorme nave espacial de planta circular de  más de 70 hectáreas, llamada Apple Campus 2.

Visitor Center

Visitor Center

Fue uno de los últimos proyectos de Steve Jobs antes de morir. Es la pieza curva más grande fabricada con vidrio. Todas las piezas de los planos del edificio recuerdan de alguna forma a cualquier pieza de los aparatos de Apple. Desde las esquinas redondeadas hasta el botón de los ascensores (imitación del botón “home” del iPhone). Todos los muebles están diseñados por el socio y maravilloso diseñador japonés Naoto Fukasawa.

Se trata de un mega anillo sin ninguna puerta principal diferenciada, como no podríamos ver en edificios icónicos a lo largo de la historia con una geometría tan libre y a la vez tan restrictiva como lo es el círculo. Es un edificio cíclico que está en continuo movimiento y funcionamiento según los procesos de gestión, diseño y producción de la empresa de la manzanita.

Toda la energía que necesitará este edificio será 100% renovable. También se destacará por ser el edificio ventilado naturalmente más grande del mundo, aventurándose a proyectar que no necesitarán aire acondicionado durante 9 meses del año. Además de eso, más de 465 000 metros cuadrados de asfalto y hormigón serán reemplazados con zonas verdes y 9 000 árboles, con un sinfín de senderos y caminos para el ocio y deporte de sus trabajadores, así como un huerto, prado y estanque.

Vista interior

Vista interior

Al fin y al cabo, estamos hablando de un tipo de arquitectura monumental, triunfista, y del máximo representante de la cara visible del mundo postcapitalista occidental. Es un edificio grandilocuente y magnífico en términos de eficiencia, pero quizás me adelantaría mucho al compararlo con las arquitecturas comentadas al inicio de este artículo. La arquitectura pasa por varios procesos para convertirse en ella misma. Para otorgar a un edificio la categoría de representante de una época es necesario mirarlo con distancia y esperar unos cuantos años para ver realmente lo que ha pasado con ese diseño inicial y su consecuente uso posterior.

Inmersos en un mundo del capital, en el que el diseño casi se representa con un valor en bolsa y todo ha de tener una condición económica, aparece este edificio capaz de representar la época en la que vivimos.

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