El realismo mágico de Carl Bigmore

Abandonamos los caminos llenos de hojas de colores para adentrarnos en el frío y en los días singulares de la mano de Carl Bigmore, uno de los protagonistas de este número.  Su fotografía es bastante realista, sin embargo siempre intenta crear un enigma, un misterio y mostrar lo inesperado, inspirándose en la cultura pop. Amablemente, accedió a responder algunas preguntas para este artículo, y podemos contarles que está de acuerdo con esta impresión. Él mismo nos  decía: “Me inspiro en la música y el cine, pues me ofrecen una forma de explorar el mundo que habitamos más allá de los elementos tangibles que percibimos como reales, se trata de crear un sentimiento y una atmósfera”.

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Dentro del amplio género de la fotografía social, con una gran conciencia sobre el medio ambiente, la política y centrándose en las tradiciones, este fotógrafo británico que vive a caballo entre Londres y Toronto, documenta sus viajes tanto urbanos como rurales con un prisma crudo, cortante y sobrio. No obstante, con ese estilo descarnado, logra el artificio emparejando impares a través de referencias pop y contando historias de personas en diferentes entornos. “La naturaleza me inspira más, pero también adoro las ciudades como Los Ángeles o Vancouver con una gran presencia del medio natural alrededor. Me gusta la idea de la naturaleza rodeando los asentamientos urbanos. Es un recordatorio de que no somos la fuerza dominante en el mundo”, nos cuenta sobre la relación naturaleza/pop.

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Aunque presente en todas las redes sociales, donde incluso nos ofrece diferentes ángulos de su trabajo, su relación con las mismas se podría describir como desigual. Piensa que deben usarse de forma honesta y alejándose de la preocupación por los likes. “Hay mucho ruido en las redes y puede llegar a ser contraproducente, puede convertirse en una distracción para crear”, nos cuenta Bigmore. Su interés se centra en otras aficiones que inspiran su producción, en la música con referentes desde Nirvana a Anohni, en el cine con David Lynch como principal fetiche o en la literatura citando las novelas de Ken Keasey. Estas alusiones influyen en su filosofía, y forman parte de sus álbumes, pero según el artista “no quiero que sean el principal objetivo de la imagen”, y se justifica: “En mi serie Entre dos Misterios hay muchas referencias a la cultura pop, pero en el proyecto final se juntan para crear un mundo propio. Espero que la suma sea mayor que sus partes”. La imaginería de Carl Bigmore es tan sustancial como las ideas detrás de sus trabajos, y el mundo que produce tiene voz propia.

 

Encontrar la magia en lo real es un recurso de los artistas. Almodóvar reinventó el realismo mágico en su película ¿Qué he hecho yo para merecer esto! con su heroína cotidiana, llegando al colofón en una escena donde una niña pelirroja empapela con el poder de su mente las paredes de la cocina de una hastiada ama de casa. No decimos que Carl Bigmore llegue a estos extremos de ilusionismo mostrando la realidad, mas no le falta empeño en escarbar en la fantasía, “las veo (referencias pop) como una contribución a esos niveles de ficción y mitología que existen en nuestros entornos”. Precisamente en sus fotografías consigue lo fortuito y lo exótico en lo cotidiano. Juzguemos con algunos ejemplos de sus imágenes más icónicas, ese niño que juega en una fuente de agua cruzada por un arcoíris, esas máscaras dentro de una casa flotante, ese vestido rosa de fiesta colgado en un arbusto en mitad de una zona árida, ese venadito caminando por una acera en un entorno urbano o esos cables de una torre de tensión abriéndose paso entre los árboles. Todas consiguen una densidad cinematográfica, rozando el artificio sin usar efectos. En definitiva, es capaz de decorar sin retocar.

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Una vez consigues publicar y exponer en tantos países, tener clientes como “Financial Times”, mostrar tu trabajo en “Lens Culture”, ser nominado y ganador  de los premios más prestigiosos (Magnum), cabe preguntarnos si esto le afecta de alguna forma o si se siente orgulloso. Carl nos contesta que “es un buena sensación ser reconocido por la gente y las organizaciones que respeto. Sin embargo, también siento que es importante no obsesionarme con esto. Realmente intento concentrarme en hacer aquellos proyectos que me importan”. En estos momentos está trabajando en algo nuevo y diferente porque este proyecto no dependerá de sus viajes. Con los pies en la tierra parece que, al igual que en su iconografía, no quiere abandonar la percepción verista. Desde estas líneas, y aprovechando la esencia de nuestro invitado, deseamos que encuentres los hechizos y la magia de las fechas especiales en lo cotidiano y, por qué no, en la tradición y la relación con nuestro entorno. Por favor, siempre a tu manera, como lo haría Carl.

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1 Response

  1. 06/01/2018

    […] Carl Bigmore. […]

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