Kennedy Yanko: La artista americana que ensambla, retuerce suelda y pinta el movimiento

Termina el verano aunque no lo parezca y, por esta vez, es la artista de la que vamos a hablar la que ha venido directamente desde Brooklyn (Nueva York), donde vive y tiene su taller, para realizar una residencia de un mes en nuestra isla y exponer las 11 piezas resultantes en la Galería Leyendecker. Les presentamos a Kennedy Yanko.

 

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Yanko con mascarilla mientras trabaja en una de sus obras. Foto: Noemad.

 

Según hemos leído en su página web antes de ir a conocer su trabajo, Kennedy es una artista nacida en St. Louis (EE.UU.) “cuya práctica explora la primacía de los sentidos como un medio para obtener conocimiento e interrumpir las asociaciones preexistentes. Yanko se basa en una práctica física basada en su propia experiencia corporal”. Ella dice: “Siempre he entendido la vida a través del movimiento y mis sentidos. Tengo que crear algo físicamente primero para poder entenderlo intelectualmente”. Las pinturas escultóricas tridimensionales de Yanko representan este proceso, “emulando el pasaje inmersivo y matizado al que se somete: el espacio físico externo que exige su trabajo lleva al espectador a un mundo interior de percepción altamente sugerente”.

Splay

‘Splay’, de Kennedy Yanko. Foto: Kris Graves.

Después de esta primera aproximación a través de sus palabras me dirijo, muy emocionado, a la Galería Leyendecker para conocer de cerca lo que ha estado creando durante su estancia en Tenerife con los materiales que ha ido encontrando por la isla. Es el día de la inauguración y hace bastante calor en la calle. Todavía no soy consciente de lo que la obra de Kennedy va a producir en mí. Como artista en busca de nuevos estímulos que me inspiren para futuras creaciones, esta vez lo que voy a recibir al entrar en la sala es una explosión de sensaciones que me va a dejar aturdido durante buena parte de la noche. Kennedy es una mujer con una personalidad arrolladora. Su presencia inunda el espacio con una energía serena pero apabullante, por lo que no me extraña en absoluto que sus obras lleven en su ADN, no solo la historia que arrastran las piezas ensambladas, retorcidas y soldadas con las que han sido creadas, sino toda esa sensibilidad que a ritmo de impresiones vitales ella va impregnando en cada una de sus piezas.

Como explica al periódico El Día en un artículo sobre la exposición, “con esta colección particular de trabajo estoy tomando objetos específicos del sitio que están llenos de historia y pintando con ellos. Quiero que se vean como reliquias o representaciones de este momento en el tiempo, en esta época de la isla de Tenerife. Estos objetos son como una celebración de vidas vividas, y las capas de experiencia humana que habitan aquí”.

Pieza 'Heart' de Kennedy Yanko.

Pieza ‘Heart’ de Kennedy Yanko.

Su técnica podría decirse que tiene algo que ver también con la danza, con dejar, de forma intuitiva, que sus vivencias se deslicen por las grietas que se abren en los materiales que va rescatando, absorbiéndolas y llenando su interior con ellas, para luego emerger, en una especie de corazón de neopreno. Así da voz al latir de esas experiencias una vez digeridas y aceptadas por la propia obra. “Me inclino a pintar de forma aérea, de pie sobre mi trabajo. Creo que hay algún tipo de diálogo entre mi movimiento físico y mi capacidad para ver más claramente la amplitud de mi trabajo desde arriba que no puedo lograr pintar tradicionalmente en un caballete”, comenta Kennedy en la misma publicación.

Restraint

‘Restraint’, de Kennedy Yanko.

En un esfuerzo premeditado por distorsionar la conciencia redirigiéndonos hacia nuevos enfoques, su obra fluctúa entre lo duro y lo suave, lo masculino y lo femenino, lo áspero y lo delicado, acercándonos a una nueva perspectiva sobre la belleza y la identidad.

Investigando sobre un trabajo anterior, que ella denomina “Pieles”, y que son el resultado de varias pinturas que se vierten una en la otra, entretejiendo enigmáticas historias con bonitas formas de colores entrelazados, leemos en su statement: “Los movimientos del cuerpo de la artista son esenciales para la creación de las pieles de pintura y se relacionan directamente con la naturaleza dispersiva del medio fluido. El color se trata como un material, cuando se vierte la pintura líquida y se combinan los pigmentos. En respuesta a otros elementos de Yanko, las máscaras maleables se pliegan y se desploman para alterar la estructura existente”.

Petit Jaune

‘Petit Jaune’, de Kennedy Yanko. Foto: Kris Graves.

Está claro que la obra de Kennedy es una obra viva que hay que experimentarla, dejarnos arrastrar por ella y, a la vez, abrazarla, para poder sentir todo lo que esconde. Durante el mes que duró la exposición en Leyendecker este verano me acerqué dos veces a verla sabiendo que cada vez iba a ser diferente. Si quería escuchar la obra de Kennedy tenía que plantarme yo solo, delante, y dejar que me hablara en silencio. Y eso hizo. Tuvimos una inspiradora conversación donde la palabra “pasión” resonó como un eco por toda la sala. Una palabra que me encanta y que considero que es el motor fundamental de cualquier artista a la hora de crear, y uno de los elementos indispensables con el que Kennedy Yanko suelda el resto de materiales que se va encontrando por la vida.

 

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