El Convento Cabaret: ¡Bienvenidos a la transgresión!

El viernes 2 de noviembre, aún con la resaca de Halloween, asistimos a una función de cabaret muy transgresora, perspicaz y con cierto carácter hedonista en el Aguere Espacio Cultural. El Convento Cabaret es una continuación libre (spin off) de Clabarett; con esta obra comparte unos personajes singulares que, en esta nueva etapa, son capaces de entretener con una divertidísima crítica socio-política salpicada de folclore popular. Lirio Mosqueda, una de sus actrices, nos comentaba: “Lo más interesante es que aunque tengamos números de base, seguimos creando nuevo contenido o adaptando el que ya tenemos para que cada función sea diferente y resulte interesante. Esto también nos beneficia a nosotros porque la creación continua hace que nos enfrentemos a distintos retos y eso nos mantiene activos”.  El resultado se mueve en una frontera más cercana al cabaret de república que al género musical. 

El Convento Cabaret al completo

El Convento Cabaret al completo. Foto: Seigar.

The Cultural pudo husmear y fotografiar entre bastidores,  y nos encontramos con un pequeño grupo de actrices y actores con grandes personalidades, tan cándidos como ilusionados, pero con el mismo punto de irreverencia que sus personajes. “Puedes besar mi mano” nos decía Jonatan F. Txakartegi al presentarse despertando nuestro asombro. Una bellísima Eva Harrington demostraba sus dotes de maquillaje ayudándoles a cambiar sus rostros y adoptando casi un código de maquillaje grupal. Las pelucas hicieron el resto. 

Joel Hernández en plena transformación

Joel Hernández en plena transformación. Foto: Seigar

Eva Harrington maquillando a Lirio Mosqueda

Eva Harrington maquillando a Lirio Mosqueda. Foto: Seigar

Jonatan se unió al elenco durante esta noche especial casi como una estrella invitada. Se encuentra estudiando un máster de guion de cine y televisión en Bilbao, pero aprovechando una estancia corta en Tenerife se sumó a la representación. Con entusiasmo nos contaba: “Es todo un placer volver a encontrarme con mis compañeros, después de haber trabajado en Clabarett, y en las primeras funciones del Convento. Me encanta ver como han hecho que el espectáculo continúe creciendo, evolucionando y divirtiendo. Me atrevo a decir que van a llegar lejos y será un espectáculo muy conocido”.

Todo preparado, y el elenco de artistas, único y especial, acude radiante en busca de su público para darles la bienvenida. Sientes que has llegado a un ambiente familiar, pero la incertidumbre de lo que pueda suceder te incita a esconderte lejos de la primera fila. La espontaneidad que demuestran en el patio de butacas desde esos momentos previos deja claro el nivel de profesionalidad de todo el show. La jovencita Eva Harrington con su característica sonrisa definía así su experiencia: “Ha sido mágica y especial. Me dedico al transformismo desde hace dos años y es mi primera incursión en este género de la interpretación. Cada función y cada público es un reto, nuestro trabajo es ofrecer un nuevo espectáculo en el que la gente pueda disfrutar, sorprenderse y dejarse seducir por nuestro cabaret”.

Eva Harrington reinventando la revista

Eva Harrington reinventando la revista. Foto: Seigar.

La travesía de esta función de variedades nos conduce por pasajes dispares como esa maravillosa Europa, quien se ve sometida al Polígrafo de la Verdad, personaje interpretado en esta ocasión por la hermosa Eva Harrington jugando a ser una rolliza Marilyn Monroe. Los políticos se convierten en pulpos odiosos que producen por igual risa y decepción; y una niña refugiada nos retuerce la conciencia en nuestra butaca con su historia personal contada de forma irónica. El humor es mordaz e inteligente. María Salazar, actriz del elenco, nos lo describe con estas palabras: “El Convento se caracteriza por su dinamismo, comicidad y acidez, tocando numerosos temas de actualidad (social, política y religiosa) desde la ironía y el humor. Un espectáculo cargado de risas, luces y música en el que nadie queda libre de pecado. Eso es lo que más nos interesa”. La obra consigue ponerte un espejo delante y te ves reflejado, te produce estupor e incomodidad en alguna ocasión, pero sin perder el foco de atención en el entretenimiento y la risa. Puedes ser ese sobrino gay en una cena de navidad comiendo conejo en salmorejo o esa tía que aprovecha la ocasión para preguntarle a su sobrino si ya tiene novia… Todos estamos retratados en esta particular abadía. 

María Salazar una risueña e impactante belleza

María Salazar, una risueña e impactante belleza. Foto: Seigar.

 

El Convento Cabaret es ante todo una súplica festiva a la libertad y al sentido común que te pide empatía repartiendo glamour, plumas, tacones, coreografías, besos, provocación y mucha belleza.  Sobre esto, Joel Hernández, un nombre importante del cartel, nos remataba: “Lo más satisfactorio de nuestras funciones es ver a un público tan participativo y abierto a nuevas propuestas. La risa constante de los espectadores nos confirma que se puede realizar humor con contenido y que, mediante la risa, podemos comenzar a transformar el mundo. Nosotros hablamos de temas realmente serios: corrupción, machismo, homofobia, violación de los derechos humanos… Sin embargo, nuestras actuaciones no son amargas ni deprimentes. El público sale del teatro con una gran sonrisa”. Este hilarante espectáculo araña tu conciencia presentando un abanico social que lamentablemente, como confesaba uno de sus actores, no debería sonar tan actual. “Este monólogo lo escribí hace unos años”, aclara, y sigue siendo real.

Coreografía del cabaret

Coreografía del cabaret. Foto: Seigar.

No se pierdan esta función que actualiza el género de la revista con el artista Hugo Cebrián detrás de la escenografía y con un conjunto de vedettes implicadísimas con nuestro tiempo.

 

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