Eternas

Este 8-M hemos hecho historia, pero nuca debemos olvidar que siempre hemos sido parte de ella. Aunque muchos historiadores se hayan limitado a negar la existencia de mujeres en el arte, se conocen distintas fuentes que verifican su participación en la historia cultural del mundo occidental.

Es por ello que en este mes de marzo queremos demostrar la relevancia de ellas a lo largo de la historia del arte y a su vez, los handicaps contra los que tuvieron que luchar. Su historia es nuestro legado. No solo tenemos la oportunidad de conocerla sino la responsabilidad de transmitirla.

EDAD ANTIGUA

Dicho periodo está marcado por la relación con las deidades y los mitos que las envuelven. Un ejemplo del trato a la mujer era la visión en de seres mitológicos como las arpías, sirenas o moiras, demostrando así que mientras ellas eran monstruos lo hombres eran héroes. Esto incentivaría la diferencia de género en la edad antigua, en la cual las mujeres no tendrían el mismo reconocimiento.  Incluso en el caso de las deidades femeninas, aun teniendo dicha condición, eran víctimas de secuestros, violaciones o engaños.

A pesar de las malas condiciones de las mujeres griegas y romanas anteriormente expuestas,
existen casos de mujeres relacionadas con la cultura. Podemos ver referencias de algunas de ellas en Historia Natural, escrito por Plinio el Viejo en el siglo I a.C. En la misma mencionaría a 6 mujeres dedicadas a las distintas artes llamadas, Timarete, Irene, Calipso, Aristarete, Iaia y Olimpia.

EDAD MEDIA

Para entender la vida cotidiana de las mujeres medievales debemos conocer como el cristianismo impartía su dogma. En todas sus teorías reflejaban una inferioridad natural de la mujer, siendo una herencia de los motivos grecorromanos. Tal es así que con la simple observación del génesis y los pensamientos relacionados con Eva podemos observar que al igual que Pandora, es la influencia y motivo de las desgracias del hombre. En contraposición se encuentra la Virgen María, la cual no es como la anteriormente nombrada, sino una santa. Observando estos dos motivos podemos ver que en la Edad Media solo se entendían dos prototipos de mujer: la seductora que induce al pecado o la devota que acepta los cánones establecidos.

Pero nuestras Evas supieron aprovechar esta situación simulando ser Marías. Si una mujer entraba en una orden religiosa no estaría obligada a casarse y, lo que es más valioso, recibiría educación. Tal es así que podrían formarse en una de las artes más ricas de esta etapa histórica: la iluminación de manuscritos.

Un ejemplo de la producción de iluminación de manuscritos es después del año 800 en el convento de Chelles, dirigido por la hermana de Carlomagno, Gisela. Entre los mismos destacan trece volúmenes, destacando los comentarios a los Salmos firmados por nueve escribas femeninas. Pero el primer ejemplo documentado procede de España. Se trata de manuscritos de la visión apocalíptica de San Juan el Divino en el Apocalipsis del siglo X y XI. Las miniaturas que le acompañan son de estilo mozárabe debido a la influencia que causaron en la Península Ibérica.

EDAD MODERNA

Esta etapa histórica está marcada por una serie de acontecimientos importantes para entender la lucha de las mujeres. En el siglo XIV se planteó la denominada querelle des femes, siendo una idea nefasta de algunos escritores hombres que consideraba a la mujer como no enteramente humana. Por ello debería recibir una educación más restringida. Esta idea se mantendría hasta el siglo XVIII, lo cual nos hará entender por qué existía tal desigualdad en las instituciones. No obstante habría contestaciones desafiantes que buscaban la defensa de la mujer. La más llamativa e importante sería Libro de la ciudad de las damas de Christine de Pisan. En esta localización imaginaria habitan las mujeres ilustres de la historia siendo cada una de ellas una contrargumentación de la misoginia. Entre las mismas podemos destacar a la Virgen María, la cual es reconocida como la defensora, protectora y guardiana de Cristo, demostrando su total capacidad teniendo la labor más importante para un cristiano.

Contrariamente se incrementaría la persecución y quema de las mujeres catalogadas como brujas. Este hecho se debe entender como el castigo a la individualidad y conocimiento que lograron tener muchas mujeres.

El siglo XV fue fundamental para la consideración del artista como tal, abandonando el título de artesano. El momento fundamental seria el Quattrocento, donde la pintura, escultura y arquitectura son consideradas en estatutos como artes liberales, es decir, una actividad intelectual y no un mero trabajo mecánico.

Las mujeres debían ser educadas y estar formadas en distintas artes como la pintura, la música, poesía o la elocuencia. Por ello en el Renacimiento es sencillo encontrar mujeres artistas en comparación con periodos de la historia anteriores. Pero las mujeres aristócratas, aunque instruidas, carecían de formación técnica que se impartía en los talleres. Por ello se centraban en mayoría en el retrato y acabando con sus expectativas de realizar pintura histórica o religiosa. A su vez al encontrarse en una posición social alta estaba mal visto vender sus obras.

Habría varias mujeres artistas pertenecientes a la aristocracia, como la religiosa Caterina dei Vigri (1413-1463), también conocida como Santa Catalina de Boloni. No reprimieron de manera absoluta su talento para la pintura, y cuando no se dedicada a sus oficios religiosos iba a su pequeño taller dentro del convento. Destacan distintas obras de ella todas de temática religiosa como Santa Úrsula y sus Hijas, Santa Úrsula o Mártire.

Otro ejemplo más conocido fue Sofonisba Anguissola (1532-1625), pintora renacentista con un gran reconocimiento, especializada en el retrato y autorretrato. Fue considerada una gran influencia para otras mujeres que tenían prohibido recibir enseñanzas artísticas.

La cena, de Judit Chicago.

La cena, de Judit Chicago.

Pero existirían otras mujeres artistas que no pertenecían a la alta cuna, las familiares de hombres artistas. Ellas tenían la oportunidad de tener una formación gratuita y las herramientas necesarias en el taller para realizar sus obras, las cuales eran complicadas de conseguir por las mujeres. Un ejemplo de las mismas sería Lavinia Fontana o la reconocidísima Artemisa Gentileschi. Esta última era hija del pintor Orazio Gentileschi, seguidor de Caravaggio. Tras el análisis de su obra podemos conocer la realidad de muchas de sus coetáneas. En un principio pintaría temática bíblica o mitológica, siempre protagonizadas por mujeres fuertes. Entre las mismas destacan Judit, Susana, Lucrecia o Esther mostrando un claro heroísmo femenino.

Judit y Holofernes, de Artemisia Gentileschi.

Judit y Holofernes, de Artemisia Gentileschi.

EDAD CONTEMPORANEA

La revolución francesa marcaría un antes y un después en la historia. No obstante, “la libertad, igualdad y fraternidad” no estuvo a disposición delas mujeres; pero esto no frenaría la lucha feminista.Sin lugar a dudas las semillas plantadas con anterioridad fueron el impulso necesario para el nacimiento de las sufragistas. Las mujeres querían algo más que reconocimiento en el cuidado del hogar y familia, contemplando la idea de poder participar en la vida pública y política de su país. A su vez se encontraban subordinadas por el género masculino teniendo que obedecer unas leyes que las reflejaban como inferiores e incapaces en su individualidad.Pero no solo exigirían el derecho al voto, también a la educación y todo ello independientemente de la clase social o ideología política que siguieran. Estaban luchando por una misma causa: la igualdad.

Para ver como no hubo a priori una revolución para las mujeres debemos analizar la situación de las academias en el siglo XVIII. En el caso de la Société Populaire et Républicaine des Arts cabe destacar que no permitía la entrada de las chicas, pero debido al avance de las mismas en las artes se habrían ganado un hueco en los Salones. Muchas de ellas eran discípulas del artista napoleónico Jacques Louis-David como Césarine Davin.Mivault, Angélique Monguez o Constance Marie Charpentier. 

Sus herederas tomaron el legado que estas sembraron y en el siglo XIX se adentraron a experimentar con temáticas que por aquel entonces eran consideradas para hombres. Una de ellas sería Elizabeth Thompson, la cual realizaba obras de gran formato de temática bélica, o Rosa Boheur, que se especializaba en la temática de animales.

El espejo psique, de Berthe Morisot.

El espejo psique, de Berthe Morisot.

Como ya se contemplaba en el siglo XVIII las mujeres estaban excluidas de escuelas públicas y por ello decidieron montar sus propias asociones. Un ejemplo de esto es la Society of Female Artist y L´Union des Femmes Peintres et Sculpteurs, en Londres y Paris respectivamente. A su vez surgirían las academias de pago, en las cuales su maestro era unos artistas reconocidos. Pero todo ello cambiaría en el año 1897 cuando por fin las mujeres eran admitidas en L´Ecole des Beaux-Arts, aunque en ese momento los artistas empezaban a rechazar la normativa de la misma para acercarse a las vanguardias.

Destacarían las mujeres impresionistas como Berthe Morisot, Mary Cassat, Marie Bracquemond, Eva Gonzales o Camille Claudel.

3. Melody de Kate Bunce

Melody, de Kate Bunce.

A su vez debemos destacar que hubo un gran número de artistas dentro de la corriente romancistas. Entre las mismas debemos destacar las más cercanas al retrato como Constance Marie Charpentier, Henriette Lorimier. Y otras más próximas al trabajo del paisaje y la atmósfera, como Antoine Cecile Hortense Haudebourt-Lescot, Louise-Joséphine Sarazin de Belmont, Jane Nasmyth. Y por supuesto a una de las más representativas artistas del estilo Arts and Crafts, Kate Brunce.

SIGLO XX
Gracias a las distintas luchas de siglo anteriores, el siglo XX se observaba prometedor para el derecho de las mujeres. Tal es así que las mujeres podían acceder a una mejor educación, tanto a temprana edad como universitaria. A su vez, y con motivo de las distintas guerras, estaban incluidas en el ámbito laboral aunque con discriminación en el salario. A pesar de ello en el mundo del arte seguiría habiendo una fuerte sexualización de la mujer. Artistas como Picasso o Gauguin mostraban su arte como la energía sexual de ellos mismos presentando a las mujeres como objetos. Los desnudos de las artistas serian representados de manera muy distinta, como podemos observar en las obras de Suzanne Valadon y Paula Modersohn-Becker. En los mismos se muestra el propio conocimiento de su cuerpo y se centra en mostrar a las modelos forzadas a estar inmóviles y no muy cómodas. Pero si hay un movimiento importante para la mujer en el siglo XX sería el surrealismo.

Un poco de música noctura, de Dorothea Tanning.

Un poco de música noctura, de Dorothea Tanning.

Muchas mujeres participaron en este movimiento antiacademicista, como Leonora Carrington, Leonor Fini, Kay Sage, Dorothea Tanning y la mexicana Remedios Varo. Ellas fueron las encargadas de rechazar la visión sexista del surrealismo, ya que eran mostradas como seductoras o destructoras por los hombres de esta corriente. Eran ajenas a la búsqueda de la musa femenina y se centraron en plasmar su realidad donde mostraban su propio deseo.

Witch going to the Sabbath, de Remedios Varo.

Witch going to the Sabbath, de Remedios Varo.

Un ejemplo mundialmente conocido de ello es Frida Kahlo que muestra una imagen interna muchas veces de dolor y con una fuerte carga narrativa. Otra corriente destacable seria la expresionista abstracta encabezada por Lee Krasner la cual vivió en sus propias carnes la diferenciación sexual en el mundo del arte. En esta lucha le acompañarían otras compañeras de estilo como Joan Mitchell, Helen Frankenthaler o Grace Hartigan.

En las siguientes décadas las mujeres consiguen tener una notable presencia en el mundo de las artes e incluso son precursoras de nuevas formas y soportes como la performance. Dichas generaciones han sido más visibilizadas que sus pasadas, pero no por ello en igualdad que los hombres. Por ello a día de hoy sigue siendo necesario contar sus historias.

Seguimos en la lucha, sois eternas.

1 Response

  1. Ina Delgado, thanks so much for the post.Really thank you! Keep writing.

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