Visita Berlín, la gran instalación de arte urbano

He querido compartir con ustedes mi reflexión sobre mi último viaje por Europa, dirección Berlín, el cual ofrece un atractivo turístico único y diferente. No solo encontramos a la mujer más bella de la antigüedad, Nefertiti, los restos de un muro donde los besos se vuelven cada vez más apasionados, o una torre de telecomunicaciones que protagoniza el skyline de la ciudad; sino que el propio aire decadente que se respira, su arquitectura cuadrangular y, sobre todo, su arte callejero que brilla en un ambiente totalmente underground, participan para dejarte hipnotizar como si la propia city fuese una gran instalación de arte.

Viaje a Berlín, 2018. Foto: Laura Sánchez.

Viaje a Berlín, 2018. Foto: Laura Sánchez.

Caminado por sus calles podemos apreciar su fealdad, muchos de los mismos alemanes afirman que sus muros grises y cubiertos de publicidad de lo más variopinta contribuyen a esa misma. Ciudad que tiene cierta similitud con Varsovia o Cracovia. De esta manera somos atacados por una vorágine de preguntas que no tienen respuestas, como ¿quién determina los parámetros de la belleza? ¿Es Berlín una ciudad fea? Es una ciudad realmente fea, sí que lo es, pero si la comparamos con otras, también europeas, como París, donde la suntuosidad y la elegancia de sus avenidas y puentes la embellece hasta tal punto que llegamos al hastío estético. Pero no podemos caer en las comparativas, porque es ahí donde radica el fallo. Digamos que son ciudades completamente distintas.

Viaje a Berlín, 2018. Foto: Laura Sánchez.

Viaje a Berlín, 2018. Foto: Laura Sánchez.

La dura historia de Alemania y de su capital, como centro neurálgico, la ha marcado, y no podría ser de distinta manera. Fue en ella donde encontré el verdadero espíritu del arte callejero, bastante diferente a lo que hemos visto recientemente en el mercado.  Hablamos de arte en la calle, pero no solo nos referimos al famoso Muro de Berlín, resultado de la Guerra Fría que con el paso del tiempo se ha convertido en un monumento masivamente visitado; nos referimos a un término que abarca mucho más. Recorriendo sus frías calles vemos una ciudad casi en ruinas, todavía reconstruyéndose, donde grúas y tuberías de colores son las protagonistas, construyendo esculturas gigantescas las cuales adornan su paisaje urbano, llegando a la calificación de lo postapocalíptico. Es una ciudad en continua transformación. Sus edificios rectos, grises y sobrios, sin ningún tipo de ornamento arquitectónico, y los miles de carteles y graffitis que los decoran, nos recuerdan a esas típicas escenas del cine que todos alguna vez hemos visto donde zombies infectados con alguna clase de virus, llenos de llagas y úlceras salen de las esquinas corriendo a un ritmo bastante marcado, esta vez al ritmo del TECHNO.

El techno fue un estilo musical que se originó en Detroit (Estados Unidos), pero que su desarrollo fue mucho mayor en esta ciudad alemana a partir de la caída del Muro. Berlín del Oeste ya era un lugar donde esa cultura alternativa, de la que tanto hemos oído hablar se extendía con gran ímpetu, al mismo tiempo que los edificios del Berlín del Este quedaban abandonados. En resumen, era una ciudad fantasma enmarcada por un aura de posguerra. Fue en el verano de 1990 cuando surgió el movimiento okupa, un verano en el que ese hilo musical caracterizado por el uso de los sintetizadores, se convertía en la gran banda sonora de Berlín.

Graffiti de Thierre Noir, East Side Gallery 1984.

Graffiti de Thierre Noir, East Side Gallery 1984.

Desde que Thierre Noir marcara por primera vez el cenizo Muro, clandestinamente, para protestar por el régimen de la RDA a través de sus colores brillantes, Berlín se convertía poco a poco en la capital del arte callejero. Una plataforma de arte urbano europeo a la que siguen llegando miles de artistas de todas las partes del mundo, ¡incluso Banksy ha dejado su firma en la East Side Gallery!

La sintonía de todos sus elementos hace un match perfecto. Los graffitis, la arquitectura, la publicidad, la música, incluso las litronas tiradas en medio de las aceras, crean una energía única, un vibe que incluso se puede respirar, y que congenia con ese espíritu liberal, del que nunca se ha desprendido este país. Debemos de recordar que Alemania, antes la llegada del nazismo, era un lugar donde el desarrollo de las artes explosionaba hacia toda Europa

Graffiti de Banksy, East Side Gallery.

Graffiti de Banksy, East Side Gallery.

El arte no solo reside en los museos, las exposiciones o en las ferias de arte, el arte urbano ha cogido impulso como una de las formas de expresión actuales más recurrentes por los artistas. Es verdad que ahora se ha convertido en una tendencia, en una moda. Como dice el artista Jef Aerosol, el Street Art ha “provocado una nivelación a la baja”. Lo que me hace pensar en que nunca estamos conformes con los que tenemos. Hace menos de treinta años veíamos esta expresión como un acto vandálico, pero actualmente, se ha convertido en un sector del arte con un gran número de oferentes, pero también de demandantes, hablamos de Street Art en el mercado del arte. Por eso hemos de diferenciar el mercado del arte del propio arte, aunque se solapen entre sí.

Tropicalia en el Barrio de Mitte, Berlin, 2018.

Tropicalia en el Barrio de Mitte, Berlin, 2018.

Con mi visita a Berlín me he vuelto a enamorar del Street Art original que con el paso de los años y su aparición en el mercado ha quedado en el olvido. Con ese arte sin ley, sin normas académicas, protesta y reivindicativo hace que no sea necesario una guía turística para entender la ciudad, ya que son los mismos elementos, anteriormente citados, los que conforman un diálogo explicativo de esta misma. La esencia del arte urbano la podemos encontrar en Berlín, deleitándonos in situ, en su contexto, y alejándonos de las casas de subastas y de las galerías.

¡Visiten esta enorme obra de arte urbana!

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