La Colonia de Santa Eulalia

No podemos sino decir que, hasta el momento, la historia de la humanidad no nos brinda ningún ejemplo que nos pueda ser completamente útil para describir la sociedad y su espacialidad.

Un modelo que no conozca el hambre, ni la explotación, dónde exista la libertad de las masas y que el espacio se convierta en una herramienta más. Donde el factor tiempo libre pase a ser una estructura que permita el desarrollo potencial no sólo personal sino productivo, en el trabajo, sin necesidad de llegar a explotar al ser humano. Para ello es necesario la espacialidad social, el entorno que debe poseer ciertas características urbanas, arquitectónicas, plásticas, acústicas que dependerán de las personas que se encuentran en él.

El espacio debe hacernos sentir; por lo tanto, no puede tener estandarizaciones. La vida social, o la sociedad del espectáculo, tiene que tener toda la importancia que se merece.

Con esto no estamos tratando de desarrollar un método, tenemos comprobado que no es posible, sino de describir la esencia de un objeto utópico. Pues para unos lo que vale, no sirve para otros. Por ello, nos vemos obligados a garantizar la representatividad, y recurrir a los vestigios que ya existieron.

Vista aérea Colonia de Santa Eulalia.

Vista aérea Colonia de Santa Eulalia.

Muchas veces las utopías en el territorio, se convierten en algo novedoso a la hora de tratar la vida social, mediante la reagrupación y jerarquización, sin llegar a una construcción social adecuada. Es la cultura quien frena estos desarrollos. El modelo que vamos a describir no puede reproducirse en la dificultad del mundo sobremoderno en el que vivimos. Pero ahora el espacio terrestre vuelve a pesar y es el momento de recordar que existieron formas ordenadas que podrían servirnos no como modelo, sino como esquema de reflexión, cambiando de escala a partir de sus parámetros sociales y espaciales. Si la práctica lejana tiene algo es el provecho y la experiencia que debemos sacar de ellos.

Entramos en 1868, dónde la economía española se encontraba con escasa posibilidad de crecimiento y dónde la gravedad del asunto era la emigración del campo a la ciudad. De una manera bastante inteligente, nace la Ley de las Colonias, provocando cambios importantes en el hábitat rural.

Concentrémonos más concretamente en la provincia de Alicante, donde arar un terreno empieza a tener una repercusión económica, no sólo por la productividad que genera sino por la ayuda prestada por el gobierno de aquel entonces. Esta nueva disposición tenía dos objetivos básicos: la dispersión de la población por el campo, creando asentamientos urbanos, y por otro el aprovechamiento económico. Se generan así unos asentamientos rurales dispersos, que tendrían recompensa cuanto más alejados se encontrasen de un núcleo urbano.

Pero no prestemos atención a este último hecho económico, sino al hecho de resolver un problema singular como la recomposición de lugares, que a su vez constituyen un contrapunto, por aquel entonces. Sin dejar de generar contradicción alejando a las personas de la ciudad y creando colonias exentas sin apenas comunicación entre ellas y con el resto de núcleos urbanos. Aun así, orientadas hacia la ordenación de un territorio que articula los espacios de producción y reproducción, pero con una estructura de poder.

La Colonia de Santa Eulalia, fue un claro ejemplo de lo relatado y sucedido. Se encuentra entre los municipios de Sax y Villena, en Alicante (uno de los núcleos más importantes que nace bajo la ley anteriormente nombrada). En sus inmediaciones, además de la fábrica de harinas y de aguardiente, se encontraba el apeadero de la línea Madrid – Alicante.

Teatro Cervantes. Colonia de Santa Eulalia.

Teatro Cervantes. Colonia de Santa Eulalia.

Como nota debemos mencionar que esta colonia tuvo una fuerte importancia gracias al tren que sirvió como medio de comercialización de la vid mediterránea, cuando la filoxera, un parásito provoca la muerte de las cosechas de las vides, deja a Francia sin existencias.

Este lugar expresa y habla por sí sólo de los nativos que vivían, y a su vez trabajaban, en ese lugar. Y eso fue el éxito de la efectividad de la colonia, que constituye ya no sólo un núcleo urbano surgido de la nada, sino la creación de una utopía en el territorio. Un paradigma que reproduce y construye, en la medida de lo posible, las ideas del socialismo utópico.

Esta heteropía de Santa Eulalia pretendía dibujar sus fronteras, sus circuitos y sus caminos; creando zonas con identidad relativa, singular, ligada a cualquier otra cosa que no fuese el trabajo. Poniendo en práctica un modelo social que transformará la estructura urbana que intentaba equilibrar el territorio. No podemos olvidarnos que el socialismo utópico era ficticio. Existía un abuso de poder, como en todas las extremidades. Pero la efectividad llegó a conseguirse, mediante la construcción de casas de labor dentro de estas colonias, es decir, una mano de obra residencial.

Sería perfecto un lugar antropológico pensado para el hombre, no para su producción, pero si por ello se introducen otra serie de parámetros que garantizan la condición de mejora, debemos de observar de manera positiva la realización, cuando se mejora la calidad de la vida del trabajador, las medias de higiene en las viviendas y las condiciones laborales.

 

Hermita de Santa Eulalia.

Hermita de Santa Eulalia.

A nivel urbano se observa el modelo estructural: dos plazas donde se centran todos aquellos elementos que simbolizan el poder. Todo el conjunto se estructura a partir de un eje longitudinal, disponiendo a su vez de ciertos lugares de recreo destinados evidentemente a los nobles o burgueses de la colonia. Un lago artificial, con una isla, un parque, el Teatro Cervantes en una de las plazas… Pero ¿qué sería de este modelo si todos los habitantes hubiesen podido disfrutar de todos estos espacios?

 

Fábrica de Harina Colonia Santa Eulalia.

Fábrica de Harina Colonia Santa Eulalia.

Los espacios no deberían de ser caracterizados por las formas políticas. Pero incluso ahora, tendremos que seguir pasando por un cierto número de fronteras para poder generar el buen funcionamiento del sistema que, sin duda, acabará siendo mágico; ya no sólo en cuanto a la construcción espacial, sino a la construcción social. Algunos elementos de todo este modelo, dejarán de existir y los que sobreviven activarán los espacios con identidad. Clasificando como un lugar en la memoria, que se relacionará con el mundo del ser (especialmente con el medio dónde el individuo), debe sentirse espectador, sin importarle la naturaleza, dónde la posición del espectador es lo constituyente.

 

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