Megan Winstone y las mujeres

Hace unos meses en la redacción de The Cultural alguien propuso hacer una sección sobre mujeres, una propuesta que estoy seguro de que surge de forma cíclica en otros ámbitos culturales. La respuesta a esa cuestión trajo consigo un interesante debate y finalmente se llegó a la conclusión de que los redactores debíamos incluirlas o integrarlas en nuestros artículos. Debíamos tomar conciencia de la fuerza y el significado de sus mensajes y trabajos en nuestro medio y abrirles las puertas en igualdad de condiciones que a los hombres creadores. Con esa premisa, les presento a Megan Winstone, una fotógrafa del sur de Gales cuya incorrección e ingenio vienen acompañados de empatía y tacto.

Megan Winstone y las mujeres

Period series, Megan Winstone.

Megan Winstone es una experta en llevar las cosas a su terreno y tiene debilidad por la diferencia. Su misión es la de encontrar una imagen deslumbrante y generalmente provocadora que encaje perfectamente con el subtexto. A modo de sumario, recordemos que nuestra protagonista hizo mucho ruido recientemente al ser seleccionada por Lens Culture en un artículo titulado 35 fotógrafas a las que prestar atención: Celebrando el día internacional de la mujer. Sus trabajos también han ocupado las páginas de Dazed, Curated by Girls, CCQ, Trip, Polyester y Vogue Photo, entre otras publicaciones. Ha participado en exposiciones colectivas en Tokio, Londres, Cardif y otras ciudades. En su currículum también se reseña que ha impartido talleres, y trabajado para diversos medios. Actualmente ejerce de jurado para Photocrowd: una comunidad global de fotógrafos, y forma parte de Phrame Collective, un colectivo con la finalidad de apoyar a fotógrafas de Cardif y del sur de Gales.

Megan Winstone y las mujeres

The Valley Project, Megan Winsotne.

Hablo con mis amigos y así me inspiro para producir trabajo sobre temas que no tienen representación, como el periodo”

La infalible elección de los temas y sujetos para sus proyectos es sin ninguna duda el principal atractivo de su creación artística. La afinidad que demuestra por las personas implicadas en sus retratos despertó mi fascinación por su obra. Especialmente interesantes me resultaron sus acercamientos a la gente de The Valleys, Los Valles del sur de Gales, y el papel de la mujer en todas sus dimensiones dentro de la cuarta ola del feminismo. Con respecto al proceso de selección de los motivos de sus iniciativas me contó lo siguiente: “Siempre estoy al día con historias nuevas y lo que se cuece, hablo con mis amigos, y así me inspiro para producir trabajo sobre temas que no tienen representación, como el período, que sigue siendo un tema embarazoso en el 2019. Mi trabajo tiende a ser el vehículo para llevar esas conversaciones a la norma”. Por otro lado, sus sesiones de fotos no serían lo mismo sin el acertado elenco humano que protagoniza sus series. Megan es consciente de esto y nos cuenta que “para las sesiones, elijo personas diversas que tengan una historia que contar y que se sienten seguras de ella. Por lo general, soy una persona con confianza en mí misma, así que si veo a alguien en un club me presento y le pido que sea mi modelo”. Con la determinación que muestra en sus respuestas no es de extrañar su tendencia a arriesgarse con asuntos lejos de lo políticamente correcto y del status quo.

Me involucré tanto que dí órdenes a un marica para que se pusiese a cuatro patas”

Megan Winstone y las mujeres

Dominatrix , Megan Winstone,

Un ejemplo sin pudor es su serie Dominatrix. Las fotografías llenas de luz se suceden mostrando los fetiches y los sujetos que intervienen en esa relación de poder. Las miradas están llenas de verdad, sinceridad y sin atisbo de temor. Parecen gozar de la confianza que produce disfrutar con unas regls establecidas. La curiosidad inocente de aquellos que no conocen este mundo puede llevar al cuestionamiento de las posibles dificultades para llevar a cabo estas imágenes, y si Megan se sintió intimidada o no durante el proceso. Sin embargo, sus palabras rompen esta forma lineal de ver las cosas: “No había miedo al estar con la dominatrix, ¡me encantó! Me involucré tanto en las sesiones con la ama Sofía que di órdenes a un marica para que se pusiese a cuatro patas para una foto. Algunas personas encontrarían difícil sumergirse en este mundo de sexo y fetiche, yo me sentí cómoda conociendo personas que son ellos mismos sin fingir. Esta podría ser una carrera profesional si la fotografía no funcionase”, me respondió sin titubear.

Megan Winstone y las mujeres

Dominatrix, Megan Winstone.

Megan explora también la representación de la mujer en su serie Fenyw (‘Mujer’ en Galés). Este conjunto de fotografías de carácter documental toma diferentes perspectivas sobre la feminidad, desde la sexualidad, la comunidad, la raza, la clase social, hasta la discapacidad mental y física. Nuevamente la verdad se refleja en cada retrato ya sea mostrando el desarrollo prematuro en la pubertad, la relación entre dos mujeres que no se definen como lesbianas y que prefieren la normalización de la fluidez sexual, o incluso el capítulo más personal en el que retrata a su propia hermana y su concepto de feminidad. Es necesario reseñar la historia de unas mujeres con las que comparte una buena amistad desde hace más de diez años y que se criaron en una comunidad llamada New Age Travellers. Su estilo de vida libre les permitió aprender a cortar troncos de madera o a cambiar la batería de un coche a la edad de cinco años, un claro ejemplo del tipo de feminismo por el que aboga Megan, lejos del “feminismo radical que odia a los hombres y que no creen que el género va más allá de los genitales”, apunta. Con una crudeza delicada nos presenta diversas lecturas de lo que significa ser mujer. Sin limitaciones, libres y llenas de vidas, conocemos mujeres que miran a cámara con valor, desnudando sus vidas de forma natural. Lejos de las fingidas poses que podemos encontrar en Instagram, la carga de realidad se impone de manera extraordinaria. Como ocurría en su serie Dominatrix, la franqueza es la máxima. Megan resalta quién eres, dónde estás y cómo estás. Se podría interpretar como la historia del instante de la mujer que perdurará como material de la memoria feminista.

Megan Winstone y las mujeres

Fenyw series, Megan Winstone.

Por otra parte, la fotografía de Megan se distancia de la típica imagen dócil e ideal de instagrammer que pretende agradar y seguir el patrón de lo que se consume. Ella prefiere optar por la autenticidad. Su carácter reivindicativo pasa por asumir con su propio cuerpo la bandera de talla grande para luchar contra la gordofobia y así seguir la lucha por el empoderamiento de la mujer como mostraba una de sus recientes fotos en Instagram. El hecho de que no intente jugar en la misma liga que muchos fotógrafos cool en esta red social no contradice su conciencia sobre la necesidad de usar esta plataforma. Como le ha pasado a Kostis Fokas, uno de nuestros anteriores protagonistas, ha sufrido la censura. Sobre esto nos espeta: “No lo entiendo. Tira atrás mi trabajo y no permite que mis seguidores lo vean.

Megan Winstone y las mujeres

Period series, Megan Winstone.

He sido baneada en Facebook por compartir una foto de unos vaqueros con sangre menstrual”

Solía sentirme avergonzada y con miedo de mostrarlo cuando pasaba. Ahora cuando me sucede lo enseño con capturas de pantallas. Me puse furiosa cuando compartí un retrato de Jo Spence que fue denunciado y eliminado, cuando era una publicación en la que hablaba del cáncer de pecho… He sido baneada en Facebook durante 24 horas por compartir una foto de unos vaqueros empapados en sangre menstrual… Instagram me envió un correo electrónico advirtiéndome sobre la prohibición de material pornográfico. Tenemos que desafiar este comportamiento y restricción compartiendo arte”. Megan saca a pasear contenidos de carga social con un sentido crítico y toneladas de ironía que nacen de historias reales que incomprensiblemente producen molestias en ciertas miradas puritanas y en los yugos dosmil. Sus fotografías abren debates sin respuestas categóricas que aceptan la normalidad de las situaciones.

Megan Winstone y las mujeres

The Valley Project, Megan Winstone.

Megan es capaz de observar y encontrar historias a su alrededor, y su fotografía se nutre de esa naturaleza descubridora. Así que no podía pasar por alto el descontento social que dejó el régimen de Thatcher en Los Valles del sur de Gales. Escarba en la historia para crear con respeto y fidelidad a lo sucedido: “La mayor parte de mi trabajo está relacionado con mi crianza en Los Valles y sus personajes, definitivamente no hay ningún lugar como este en el mundo… Mi familia me ha contado historias de cómo la gente pasaba hambre y no llegaba ayuda de Cardif o Inglaterra… Aunque tengo 24 años, aún puedes sentir y ver los efectos que Thatcher dejó en mi comunidad y a lo largo del sur de Gales”. Se queja de la falta de trabajo y de oportunidades, y el movimiento migratorio a ciudades como Cardif, Newport o Swansea en busca de una vida mejor. Sin embargo, se mantiene fiel a sus raíces: su sentido de comunidad revela un sentimiento de orgullo de su procedencia. Es una creadora que encuentra inspiración mirando cerca, tal vez por ser donde más se siente. De hecho compartió con nosotros el dicho: “Nacer Galesa es nacer privilegiada”. Parafraseando un poco la frase célebre de Rupaul sería algo así como: “Si no te quieres a ti mismo, ¿cómo demonios vas a querer a alguien más?”. Sin ser una fotoperiodista, pero flirteando con el género, se agradecen voces como la de esta mujer que aporta lecturas y teorías auténticas, y que suponen un respiro en la sociedad de la información que nos acostumbra a las historias falsas o vacías de significado.

Su acercamiento al trabajo de la fotografía de estudio, donde produce gran parte de su trabajo actualmente, comparte los mismos códigos que su fotografía social. Intenta mantener la cohesión entre ambos tipos. Nos  escribía con entusiasmo esta faceta: “Me encanta fotografiar a la gente a mi estilo y ver sus reacciones a los resultados. Los sumerjo en mi mundo de belleza. La vida en el estudio es divertida. Tengo un equipo fantástico con el que colaboro”. Y sobre el mañana nos contaba esperanzada: “Estoy emocionada por lo que traerá el futuro, la exposición The 4th Wave que hace referencia a la cuarta ola del feminismo está generando mucho interés y me empuja a hacer nuevos trabajos”. Megan está creando un corpus fotográfico digno y sumamente palpitante, y que simultáneamente hace las veces de tributo a lo insólito. Su forma de expresión realista, agitadora y, hasta cierto punto activista, perturba a los que no están preparados para hablar de temas tabús, y genera malestar en los que no están dispuestos a aceptar cambios en los esquemas de poder y en las formas de vivir. Y esa visión se convierte en su principal virtud para los que sí apreciamos que el lenguaje fotográfico puede abrir debates lejos de los ruedos generalistas.

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1 respuesta

  1. Jsourire dice:

    Maravilloso reportaje.
    Enhorabuena.

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