Marco Ferraris: La vuelta a los orígenes

2020 será recordado como el año del coronavirus, un momento histórico decisivo que significará un antes y un después en nuestras vidas. Dentro de este escenario desmoronado, Marco se convierte en un fotógrafo referente, no solo por su interés en la creación, la teoría evolutiva y la necesaria conexión con lo primitivo, sino por su mensaje humano, simbolista y casi espiritual. Te invito a sumergirte en su viaje mitológico contemporáneo, a nadar como sus cuerpos submarinos, a explorar su isla primigenia y paradisíaca, a moverte al ritmo de la danza butoh…

Marco Ferraris: La vuelta a los orígenes

El Origen, by Marco Ferraris.

Este artista visual italiano ha demostrado un gran interés documental en diversos proyectos con un marcado carácter social y una perspectiva de historiador. Su producción es apasionada y busca generalmente el conocimiento, la verdad individual y anónima; en contraposición a la exposición y manipulación de los medios de comunicación. Graduado en Psicología en 2005 con una tesis en percepción visual, empezó su trabajo profesional en reportajes y en el campo del retrato. Sus series y trabajos audiovisuales han recorrido exposiciones internacionales: Italia, España, Turquía, Francia y otros países; y han ganado numerosos premios en diversos festivales como el Madeira Film Festival, Shoot the Face, Moscowfotoawards y un largo etcétera. Al mismo tiempo,  han conseguido presencia en diversas publicaciones. Y a pesar de todos estos logros, Marco exhala mucha humildad y ha colaborado conmigo íntimamente, a pesar de nuestra situación de confinamiento. Su vida transcurre viajando e investigando al ser humano, pero reside entre Génova, Madrid y su adorada Ibiza, donde se encuentra en el momento que escribo.

Marco Ferraris: La vuelta a los orígenes

El Origen, by Marco Ferraris.

La Isla es quizás el trabajo más esencial para conocer la naturaleza de la obra de Marco. Solamente el espacio temporal de creación de este proyecto, 2010-¿2022?, nos deja entrever la magnitud y ambición de la obra. Este ingente proceso creativo contiene hasta ahora un vídeo-arte y cinco partes que lentamente van saliendo a la luz. El Origen es la primera parte y estudia el comienzo del ser humano y su conexión con las fuerzas de la naturaleza. Esta exploración del ser y la interconexión de los cuatro elementos la consigue creando un lugar en el que el ser humano es libre dentro de una utopía de regeneración. La belleza que logra en estos retratos nos transporta a los tiempos primigenios, al comienzo de todo, y también entraña cierta magia y misticismo. Los movimientos y poses que captura parecen la rutina de sus protagonistas entrelazados con la tierra, la naturaleza y el mar, sin embargo es curioso pensar que desde nuestra perspectiva moderna las imágenes parecen retratos de rituales indígenas. Sobre la chispa que le llevó a empezar La Isla, Marco me confesó lo siguiente: “Estuve trabajando con un modelo y lo que salió no me gustó tanto, era demasiado cliché, de esta serie solo me he quedado con una foto: la de Atlantis. Allí lo que importaba era el misterio y la magia de la escena no tanto la belleza que podía parecer casi una maqueta. La evolución del proyecto fue posible gracias a las infinitas conexiones que iba creando. La chispa quizás fue cuando dos amigas ucranianas me introdujeron al mundo de la Contact Improvisation, ver tantos bailarines juntos me creo una visión, y trabajar con ellos, que tenían una relación supernatural con el cuerpo y entre ellos, fue lo más bonito. Por cierto, desde entonces sigo practicando Contact Improvisation”. Escribir sobre Marco se convierte en una experiencia de descubrimiento, en el proceso va desgranando diferentes disciplinas y movimientos que ha experimentado a medida que investigaba. Es un viaje intenso conocerlo.

Marco Ferraris: La vuelta a los orígenes

Mitos Submarinos, by Marco Ferraris.

Al estudiar su obra me sorprendió la cantidad de personas involucradas en sus trabajos. Por poner un ejemplo: los artistas de performance implicados en las fotografías y vídeo de La Isla suman más de cien. Marco demuestra de esta forma que su inspiración se apoya en las personas y en las conexiones entre ellas. En su isla, el autor busca una versión mejorada del mundo en que vivimos, como si desease recobrar una pureza perdida en la relación del ser humano con la naturaleza. Ante mi curiosidad por sus colaboraciones, Marco responde: “En este caso el intercambio y colaborar es lo que hace que sea posible el trabajo final, sobre todo gracias a la voluntad de crear algo único. Los performers y las personas que me ayudaron y que siguen confiando en mí lo han permitido. También porque se crea una energía muy bonita y especial… Tienes que haber vivido un estado de tensión y presencia… pero también sentirse bien actuando y sentir de verdad. Por eso trabajar con modelos profesionales es mucho más aburrido. Me gustaba la gente de verdad que encontraba simplemente caminando. Si necesitaba un modelo de color me iba a buscarlo y lo encontraba y piensa que allá pasaban cosas mágicas, el chico que encontré se llamaba Samba y la chica que tenía que actuar con él, Sandia. Creo que esa es mi verdadera suerte, si puedo visualizar algo ya sé que puedo encontrar las personas que necesito para mostrarlo. En fin, creo que la gente se daba cuenta de la seriedad del proyecto y, por cierto, lo pasaban bien”. El pulso creativo de Marco se mueve desde las raíces, pero logra batir con fuerza todas las ramas del árbol. Tengo la sensación constante de que nos quiere despertar a través de nuestra posible conexión con los demás y, en especial, con nuestro lado más inocente.  Y me parece un mensaje esperanzador en un mundo en el que las pequeñas guerras se suceden en la torpe e innecesaria competencia de las relaciones interpersonales, en las que incluso se lucha por confirmar quién está peor, mientras se da de lado la empatía.

Yo era un niño muy vergonzoso y descubrí que el desnudo natural es bonito”

Mientras en El Origen, la primera parte de La Isla, encontramos a los sujetos cubiertos de barro o subidos en árboles o en montañas rocosas, en la segunda parte titulada Mitos Submarinos, los protagonistas son unos seres acuáticos en un mundo utópico suspendido en el limbo que representa una vuelta a los orígenes. La recreación de este mundo está dotada de una gran belleza, la luz, los movimientos casi coreográficos y las expresiones muestran a un artista en estado de gracia. El desnudo forma parte de este trabajo, por eso cabe preguntarse cuál es la posición del autor ante el pudor y la censura imperante de estos tiempos. Sobre este asunto Marco nos cuenta: “Odio la censura, por cierto, y he tenido ataques de hackers desde China y Rusia. Si te sientes bien con tu cuerpo y estás satisfecho contigo mismo es más fácil aceptar como son los demás desnudos o vestidos. Nacemos desnudos y la vergüenza la crea la sociedad y la necesidad de crear un conflicto por ello. Pero en esta sociedad todo es mentira, por eso es necesario para sobrevivir volver a lo antiguo y volver a conectarnos de verdad con la naturaleza”. Y ahonda en su propia vida: “Yo era un niño muy vergonzoso y descubrí que el desnudo, si es natural es bonito. Vestirse es innatural y vergonzoso porque te estás poniendo otra máscara. Quizás pueda parecer divertido, pero desnudos somos todos iguales”. Sus palabras desprenden la misma ternura y pureza que persigue en sus retratos. Hay momentos en La Isla con un aire sensual y de intimidad, por eso Marco busca personas con vínculos reales: “Es muy importante saber elegir las personas adecuadas, tienen que tener una conexión de verdad con la naturaleza y consigo mismos”. Sobre las escenas o momentos con más erotismo nos ha dicho que “nacieron siempre de forma natural y gracias al hecho de que las personas tenían vínculos verdaderos entre ellos, o si no tenían que crearse. Y casi siempre funcionaba”.

Marco Ferraris: La vuelta a los orígenes

Mitos Submarinos, by Marco Ferraris.

En el texto que Lili Batcha escribió para acompañar su serie Butoh Dance with Atzushi dice: “Aún no sé cómo hablar, cómo escribir sobre butoh, para mí es una práctica, un baile, una exploración,  vaciarme, el ego se desvanece durante unos segundos o más, y el cuerpo se transforma…”. Así describe esta manifestación artística de posguerra creada en 1950 por Kazuo Ono y Tatsumi Hijikata, en un principio entendido para reflexionar sobre la cultura nipona posterior al desastre nuclear, pero que extendió y amplió sus influencias al resto del mundo. Véase por ejemplo la lectura postmoderna de Madonna en su videoclip Nothing Really Matters en la que aparecía ataviada de geisha. Marco lo presenta de una forma más tradicional y realista, pero igualmente de una  manera poderosa. Sus protagonistas bailan y conectan con su cuerpo, sintiendo sus músculos, huesos y sangre. Sorprende la intimidad que muestran las fotografías desde una perspectiva forastera.

Marco Ferraris: La vuelta a los orígenes

Butoh Dance with Atzushi, by Marco Ferraris.

En un nivel técnico, Marco logra bastante acierto tanto en su producción de fotografía como en su dirección audiovisual. No es fácil crear un mundo que ha intentado ser recreado tantas veces antes de una forma original pero a su vez con una precisión técnica que logre ser creíble. Ante la oleada purista y crítica actual en el mundo de la fotografía y del vídeo, en el que una imagen con ruido parece pecado, cabe preguntarse cómo Marco ha vencido toda esta imposición de nitidez y calidad de imagen para pasar a la siguiente base de equilibrio entre la técnica y la capacidad creativa. Marco nos pone en antecedentes: “Me dedico a este arte desde hace toda una vida, desde jovencito fui asistente de todo tipo de fotógrafos. Luego he podido conocer muchos artistas que por cierto me inspiraron: Vanessa Beecroft, Francesco Jodice, Giovanni Chiaramonte, Gabriele Basilico, Ferdinando Scianna, Mario Cresci y Alessandra Sanguineti. Aprender es simple, hay que estudiar y saber todo lo que existe, y luego hay que hacer. Poner en acciones mis pensamientos fue la prioridad, la técnica se aprende haciendo. Además es divertido. Soy un poco obsesivo cuando trabajo y me puedo poner superpesado para poder controlar todos los elementos de la escena, luego, cuando el trabajo está acabado, vuelvo a ser muy amable, al mismo tiempo a veces dejo que las cosas sean. Dejo que puedan fluir, dejo el control a parte y así nace lo mágico. Mi sueño todavía es ser cineasta, aunque creo que lo tenía en el ADN porqué desde los 13 años hago vídeos”.

Marco Ferraris: La vuelta a los orígenes

El Origen, by Marco Ferraris.

Con un padre poeta y psicoterapeuta, que también escribe textos para la obra de su hijo, no son de extrañar las elecciones de Marco para sus interpretaciones de iconos, como es el caso del cuadro Ofelia del pintor inglés prerrafaelista John Everett Millais. Mientras Ofelia yace tendida en el agua casi crucificada  rodeada de flores de gran belleza, Marco muestra una imagen de fuerte expresividad y más contemporánea con una protagonista desnuda, solo cubierta con una manta de plástico que contrasta con el mar cristalino y limpio. Sobre los mensajes de sus obras y su inspiración, Marco nos dice: “Me daba cuenta de que tenía que crear imágenes con un estilo distinto para no seguir lo que estaba de moda en la fotografía y casi siempre tienen relación con pinturas, a veces de manera directa, a veces menos. Antes de las sesiones de grupo, muestro las pinturas en las cuales me inspiro a los  performers para que puedan entrar en la escena y desde allí vamos creando. En ese proceso hay algo de religioso; por cierto, lo sagrado se junta con lo profano, y así nace el milagro, pero si lo sabes buscar de verdad. Hay muchos mensajes pero no son directos, también la simbología hay que descubrirla”. Entre sus influencias encontramos nombres en muchas disciplinas artísticas: “adoro todas las artes” nos dice. “En la literatura Borges, Whitman, Roth, Castaneda, Jodorowsky y Zeland, en la música el grunge de los 90, el amigo Mark Linkus, Fabrizio De Andrè y Vinicio Capossela, en el cine Stanley Kubrick, Gaspar Noe, Lars Von Trier, Wes Anderson, Tarantino y también Fellini, en la fotografía Ren Hang, Ryan Mc Ginley, Paolo Roversi, Gregory Crewdson, Micael Wolf y Luigi Ghirri. Magritte,  Dalí, Klimt, el renacimiento, y los prerrafaelistas”, nos enumera Marco.

Marco Ferraris: La vuelta a los orígenes

Mitos Submarinos, by Marco Ferraris.

Probablemente sea Stupore el trabajo que visualmente ha calado más en mí entre los trabajos de Marco, tal vez por la presencia de los reflejos. Me contó que esta serie formará parte de un proyecto mayor llamado Humanos 2020 con el que pretende reunir sus retratos bajo un paraguas simbólico y surrealista. Stupore se realizó en la Torre Eiffel y a modo de espía nos refleja a esas personas mirando fuera. Con un aire de película de ciencia ficción,  cada retrato perturba por su belleza de-constructiva.  Los destellos y luces crean un resplandor que despierta desasosiego y misterio. Los momentos únicos nos invitan a querer conocer más sobre sus protagonistas, como si fuese cada instantánea el último fotograma de nuestra serie favorita.

Marco Ferraris: La vuelta a los orígenes

Stupore, by Marco Ferraris.

Una pregunta de rigor en este cruce de información con Marco era conocer cómo vivió el momento previo al confinamiento. Así me narraba su experiencia: “Estuve mirando la televisión en Baracoa, en el oriente de Cuba, donde acabo de grabar mi primer documental sobre un curandero que trabaja con la energía, cuando una historia increíble que lo cambia todo. Luego volví a Italia a primeros de febrero, y ya en Madrid vi a personas con mascarillas. Tenía que viajar a Laos y Hong Kong, pero tuve que cancelar el viaje. Así que me vine a Ibiza donde estoy ahora”. No es una casualidad que haya decidido escribir sobre Marco durante mi confinamiento. Tuve el presentimiento de que su trabajo podría ayudar en este momento por su mensaje y por el calibre visual de su obra. A su vez, personalmente, ha sido para mí una herramienta de distensión y aprendizaje. Sobre la situación actual Marco añade: “Estamos en la era del terror mediático, dentro la matrix de Orwell donde nada es lo que parece. Lo peor es que las personas no se dan cuenta. No tengo miedo, pero sí que me enfada y me dan ganas de hacer algo potente para despertar a los dormidos. Quizás la forma anónima será la única posible si queremos decir la verdad, como dice Banksy. Si quieres saber de verdad lo que está pasando, tienes que investigar, pues siempre hay una verdad”. Amén.

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