Orietta Gelardin Spinola, tenebrismo urbano

Hace tiempo que quiero traer a estas páginas algo de fotografía de calle y ofrecer así una visión de este arte más cercana a nuestros sentidos y a nuestra interpretación de la realidad. Es entonces cuando he pensado en Orietta Gelardin Spinola como embajadora de esta empresa. Sin embargo, a través de esta fotógrafa de tan exquisito nivel estético, descubriremos esta disciplina en su línea más conceptual. Las composiciones en las que Orietta nos adentra poseen un amable tenebrismo urbano y su contenido nos transporta al cine negro, a las películas de espías, o a los cuentos de fantasmas. La extrañeza y la fascinación por su obra la consigue con una acertada elección de personajes singulares, el juego con las dimensiones, las sombras, y esa luz que se pierde y aparece. Su trabajo de calle se entreteje con el claroscuro y el misterio.

Orietta Gelardin Spinola, tenebrismo urbano

Piccadilly Line. London. Fotografía de Orietta Gelardin Spinola.

Por la parte anglosajona de mi padre viene el orden y la pasión por la estética a la hora de mirar; por la parte italiana de mi madre me sale el atrevimiento, la libertad y sobre todo el amor por la fotografía”

Orietta Gelardin Spinola, tenebrismo urbano

Corso di Vittorio Emanuele. Roma. Fotografía de Orietta Gelardin Spinola.

Esta fotógrafa italoamericana completó su formación universitaria en arte entre Londres y Nueva York, para finalmente establecer su vida profesional en Madrid. Sus orígenes y el devenir geográfico que muestra su biografía apuntan a la globalización y a la mezcla de culturas. Cabría preguntarse si se siente más identificada con alguna nacionalidad o pueblo, si siente la influencia de esos lugares en su trabajo o incluso su predilección. “Puede sonar extraño pero me siento bastante identificada por partes iguales: americana, italiana y española. Es decir que cuando estoy en Italia me siento muy italiana, en España igual, y en EE.UU. lo mismo. Nunca me había parado a pensarlo pero inconscientemente siento que sí que hay influencias de mis raíces en mi trabajo. Seguramente por la parte anglosajona de mi padre viene el orden y la pasión por la estética a la hora de mirar; por la parte italiana de mi madre me sale el atrevimiento, la libertad y sobre todo el amor por la fotografía ya que tanto ella como uno de mis hermanos (y ahora mi hija también) han sido siempre grandes apasionados” confiesa enlazando los puntos de su mapa personal de forma emotiva. “Las ciudades donde estoy más tranquila fotografiando y a su vez encuentro mayor inspiración son Roma, Madrid, Nueva York y Londres (¡bastante cliché lo sé!). Será quizás porque las conozco bastante bien. Conozco a sus gentes, sus costumbres, sus reacciones, y de cierta forma esto me ayuda a transmitir las historias que intento contar, tal y como si las contara de una persona cercana. Pero esto no quiere decir, ni mucho menos, que en otras ciudades no encuentre inspiración. Es un enfoque distinto y la experiencia me ha enseñado que lleva su tiempo aclimatarse e integrarse a lo nuevo”. Como una técnica de localizaciones cinematográficas, Orietta se encarga de encontrar esos espacios interesantes para lograr un ambiente de tensión escénica en su fotografía, casi en mitad de un conflicto factible que encaja dentro de la estructura clásica del drama.

Orietta Gelardin Spinola, tenebrismo urbano

Paseo de la Castellana. Madrid. Fotografía de Orietta Gelardin Spinola.

Su estilo también tiende a la organización meticulosa, como si su fotografía hubiese estado esbozada previamente en un storyboard. Su formación y trabajo como diseñadora gráfica está detrás de esta máxima y es algo que en sus palabras: “¡No lo puedo remediar!”. Nos explica: “La mayor influencia que he tenido en mi trabajo como diseñadora gráfica ha sido el movimiento Bauhaus, por lo que cuando voy por la calle inevitablemente busco orden. Este orden me ha llegado a frustrar en innumerables ocasiones porque por las calles a veces es tarea imposible de encontrar. Por otro lado supongo que es mi identidad y, aunque a veces intento luchar contra ello y dejarme llevar por otros caminos, la conclusión es que este también es parte de mi propio lenguaje”. Orietta responde con ahínco pero sin exagerar. Detrás de sus palabras se lee la experiencia, el autoconocimiento lejos de la impulsividad. Esta certeza la ayuda a construir unas series maduras y francas como Tes Gestes en la que casi podemos escuchar a sus protagonistas respirando fuerte, suspirando, refunfuñando o cobrando el aliento mientras sus gestos denotan la intención de acción o pensamiento.

Orietta Gelardin Spinola, tenebrismo urbano

Chiesa di S. Salvatore in Lauro. Roma. Fotografía por Orietta Gelardin Spinola.

 

Provengo de una generación de película y de revelar en cuarto oscuro. Así empecé y, aunque no lo he vuelto a hacer desde mis años de universidad, son mis orígenes con la fotografía”

Otra de las cartas claves que definen su forma se encuentra en su uso del color. De hecho, en las series que encontramos en LensCulture funciona como un componente unificador: el color (amarillos y rojos) o el blanco y negro. Mientras sus capturas en color recuerdan al gran Saul Leiter no dejan de ser bocados deliciosos y algo minimalistas de la era Instagram. En sus fotografías en blanco y negro nos transporta a las películas de los grandes maestros italianos: Fellini y Pasolini. Sobre el color, Orietta nos pone en antecedentes: “Provengo de una generación de película y de revelar en cuarto oscuro. Así empecé y, aunque no lo he vuelto a hacer desde mis años de universidad, son mis orígenes con la fotografía. Dicho esto, lo que más utilizaba entonces eran carretes en BN, no solo porque me encantaba, sino también por diversión al poder resolver todo yo misma. Pero era algo muy distinto a lo que pasa ahora con el digital en cuanto a pasar una foto en color a monocromo. Entonces comprábamos un carrete en BN y sabíamos que la foto, desde el principio del proceso, sí o sí, iba en blanco y negro a no ser que la pintáramos a mano, que también era divertido, pero no es el caso. La utilización del color es algo muy nuevo para mí: me tiene muy enganchada y a la vez le tengo mucho respeto por desconocimiento del medio”. Esta dicotomía se ve aunada por su buen ojo al encontrar personas que pasan por personajes cautivadores, en ocasiones seductores, pero siempre, de algún modo u otro, absorbentes que funcionan como un imán para los que admiramos sus imágenes. Ellos, ajenos a su dirección, simplemente viven e independientemente del color o el blanco y negro, Orietta los dota de fuerza hiperrealista.

Orietta Gelardin Spinola, tenebrismo urbano

Calle de Alcalá. Madrid. Fotografía por Orietta Gelardin Spinola.

Aprovechando el trayectoria de Orietta, y para ir deshilvanando los tejidos actuales de la llamada street photography, la invitamos a hacernos un retrato de la situación de esta vertiente y nos contó: “En este momento (en España y en todo el mundo) lo que percibo es cierta monotonía y sobre-saturación en la fotografía de calle (y en todo en general). Supongo que las RR.SS. y la inmediatez de toda esta nueva era digital son en cierto modo bastante culpables de lo que está pasando. Quizás la monotonía a la que me refiero sea también el resultado de la inercia y facilidad que tenemos ahora para poder ver y de paso intentar copiar todas aquellas fotos que por alguna razón tienen éxito olvidándonos de nuestra propia identidad y lenguaje. Cuando vemos que un determinado tipo de foto tiene muchos likes, parece que todos acabamos haciendo las mismas fotos. Personalmente lo veo como una equivocada utilización de la inspiración. Es como si lo que buscamos fuera el éxito inmediato en vez del disfrute, con el tiempo necesario, de pensar y mirar una fotografía. Es importante aprender a no intoxicarse por todas estas imágenes e intentar siempre, pase lo que pase, ser fiel a uno mismo”. Como en otras disciplinas artísticas detrás de un buen fotógrafo debe existir talento, pero también la capacidad de trabajo y constancia, y en las palabras de Orietta se desprende la conciencia de la necesidad de mostrar su propia visión.

Orietta Gelardin Spinola, tenebrismo urbano

Circo Massimo. Roma. Fotografía por Orietta Gelardin Spinola.

Orietta como muchos artistas en sus generaciones pertenece a un colectivo: La Calle es Nuestra. Sobre su formación y motivos nos dice: “LCEN surgió en 2017 cuando dos de sus miembros David Fidalgo ‘Bricks’ y Raúl Barroso pensaron que podría ser una buena idea poner en marcha un colectivo dedicado a la fotografía de calle siempre y cuando todos sus miembros vivieran en Madrid para facilitar las reuniones y la puesta en marcha de los posibles proyectos. Así hicieron, y aquí estamos 3 años después los 7, encantadísimos y sin parar con todo lo que nos está saliendo. Desde el principio el mayor objetivo ha sido pasarlo bien juntos con este tipo de fotografía tan mágica y maravillosa; discutir, intercambiar ideas y de paso, aun teniendo cada uno de nosotros un estilo completamente distinto del de los demás, darle difusión y por supuesto animar, a todo aquel que sienta una pizca de curiosidad, que se lance a la calle sin pensárselo dos veces”. Y lo que le aporta: “Personalmente estoy muy contenta de formar parte del colectivo, no solo porque la compañía es imbatible, sino también porque me tiene activa constantemente. Además, mis compañeros son todos ellos grandes fotógrafos de los que aprendo sin parar cada día algo distinto”. LCEN es un escaparate llamativo e intrigante, a veces irreverente, siempre curioso y en cierto modo poético.

Orietta Gelardin Spinola, tenebrismo urbano

Via Reginella. Roma. Fotografía por Orietta Gelardin Spinola.

Las redes sociales son solamente herramientas de apoyo con un componente lúdico y que la cosa llega hasta donde llega”

Ambos, su perfil de Instagram como la cuenta del colectivo, cuentan con casi el mismo número de seguidores. Sobre toda la repercusión que ha despertado su trabajo y su relación personal con las redes, nos confiesa: “El reconocimiento y la exposición mediática las asumo como un gran regalo y me halaga inmensamente. La verdad es que con tantas fotos increíbles que veo por ahí, a veces no entiendo qué verán en las mías, pero por supuesto que a nadie le amarga un dulce y lo agradezco inmensamente. En cuanto a mi relación con las redes sociales tengo que admitir que en mi caso han sido muy positivas, no solo para darme a conocer fotográficamente sino también para entablar amistad con tanta gente estupenda con la misma afición. No nos olvidemos que antes había que pasearse con un portafolio con las fotos impresas y parecía que todo dependía de quién te pudiera recibir y del tiempo que tuviera o no esa persona que iba a revisar las fotos para incluirlas en algún trabajo o colaboración. Además era muy complicado mantenerlo actualizado. Ahora, la utilización (con cabeza y moderación) de estas plataformas, da la posibilidad no solo de darse a conocer sin coste, sino que con un poco de organización y constancia se pueden actualizar en muy poco tiempo. También tengo claro que las redes sociales son solamente herramientas de apoyo con un componente lúdico y que la cosa llega hasta donde llega”. Y termina de desvanecer el romanticismo: “Ni me voy a creer mejor fotógrafa si la foto tiene cientos de likes, ni me voy a hundir si, por lo contrario, no los tiene”.

Orietta Gelardin Spinola, tenebrismo urbano

Piazza del Duomo. Lecce (Puglia). Fotografía por Orietta Gelardin Spinola.

La fotografía de Orietta es una invitación a descubrir personajes y lugares. Nos propone adivinar quién ha cometido el crimen, a dónde acude el protagonista o qué deseos lo mueven. Su fotografía de calle parece ficticia, impostada o imaginada, lejos de las escenas cotidianas que cabría esperar. Sobre estos efectos nos delata: “La realidad es que tengo una tendencia a sub-exponer en los ajustes para crear ese ambiente misterioso y oscuro. A menudo pienso que lo son demasiado y, cuando he intentado lo contrario, no me he visto en absoluto identificada. Podría ser una manera de protegerme. Una manera de no enseñar todo. Soy muy insegura e indecisa, y no descarto que sea una especie de ‘defensa visual’, quién sabe. Por otro lado, el contraste, los personajes singulares, las dimensiones, las sombras y la luz en realidad son para mí lo que al final, la mayoría de las veces, hace que una foto sea o no interesante. Cuando todo esto se alinea hay posibilidades de haber conseguido algo que merezca la pena guardar como una foto decente”. Sin embargo, la extra-ordinariez en la apariencia física y la indumentaria que suele buscar, o los ambientes oscuros y tenebrosos que crea contrastan con el inesperado fondo dulce y tierno que dejan sus visiones, aunque de forma inconsciente: “creo que es mi lenguaje, tal cual”. Tal vez resida ahí la atracción que genera su obra, en ese equilibrado contrapunto de regocijo de luz y amabilidad.

Orietta ha convertido la fotografía de calle en una cándida versión alternativa del cine negro.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*