El muro del Efebo Rubio: In the ghetto

¿Por qué lo llaman amor, cuando quieren decir sexo?

Vivimos en una sociedad hipersensibilizada, que se opone con rotundidad a todo comportamiento que se desliga de lo considerado políticamente correcto. Esta actitud global ha llegado a convertirse en instintiva debido a la sobreinformación que nos proporciona la red, esa que nos da la oportunidad de manifestar nuestra opinión en cuestión de segundos sobre cualquier asunto, tengamos o no idea de lo que estamos aportando digitalmente, además de poder influenciar con dicha contribución a una audiencia tan numerosa que ni siquiera la −supuesta− llegada del humano a la luna obtuvo.

El maltrato animal, la contaminación del planeta, el terror de las bombas, e incluso los modernamente llamados delitos de odio, véanse el racismo, la xenofobia y la que mayor repercusión tiene en estos días, la homofobia, son atrocidades por las que hay que seguir protestando y combatiendo, aunque muchas veces las armas empleadas no son las adecuadas. El atentado en la discoteca de Orlando (Florida, Estados Unidos) colocó en la cresta de la ola de los informativos el tema de la violencia contra todo aquel que piense de un modo diferente, y es esencial que exista una reivindicación pública en señal de disconformidad por parte del que se sienta atacado en primera persona. El arte urbano, popular donde los haya, puede aportar su granito de arena para defender el amor entre dos o más personas del mismo sexo, pero precisamente, ¿Por qué lo llaman amor, cuando quieren decir sexo?

Evil Duck Eat Sperm, graffiti en los vagones del tren de cercanías de la ciudad de Copenhague, 2015. Fotografía del propio artista (2)

Evil Duck Eat Sperm, graffiti en los vagones del tren de cercanías de la ciudad de Copenhague, 2015. Fotografía del propio artista.

Flaco favor infunden las series de televisión y el largometraje comercial a la imagen del varón homosexual, constreñidos los personajes de esta índole a determinados clichés que ya huelen a carcoma y a período de entreguerras. Estos aparecen vestidos con todo lo que tenían en su armario, contrastando colores chillones e imposibles como símbolo de su gusto por la moda. Sus profesiones son las de peluquero y/o maquillador, y lo que más le gusta en el mundo es salir de fiesta con sus amigas. También está el macho rudo de gimnasio, cuya característica principal es la de haberse “tirado” a medio país y parte del extranjero. Y por supuesto, todos ellos consumen drogas, pues se codean con los camellos de los after hours.

Solo la literatura y el cine de autor han visto en la realidad un amplio repertorio del que aprovecharse para inspirar sus obras, quedando otras disciplinas como la fotografía, la pintura o el Street Art ancladas en el tiempo a la hora captar la personificación y dar voz al sexualmente oprimido por el establishment.

HOMO RIOT, plantilla en Sunset Boulevard, Los Ángeles, California

HOMO RIOT, plantilla en Sunset Boulevard, Los Ángeles, California.

En una entrevista para la revista Vice, el artista Evil Duck Eat Sperm explica el por qué de sus graffitis fálicos en las calles y los vagones del tren de cercanías de Copenhague: son un acto de rebeldía ante la contención sufrida durante su infancia en el colegio religioso donde cursó sus estudios primarios. Ya a una edad más madura, su cerebro explosionó para construir en el plano físico sus grandes anhelos: penes erectos y nalgas velludas bastante naifs de las que brota el semen cual fuente cibernética, como si el sexo anal fuera patrimonio y bandera del hombre homosexual. Tanto las pollas como los culos se acompañan del arcoíris.

La misma estratagema emplea HOMO RIOT para plantar cara al homófobo y apoyar la causa LGTBQ. Empapela los muros de Los Ángeles con plantillas de estereotipos gais, tales como el oso, el leather o el marine semidesnudo tipo Querelle. Estos se ocultan bajo el maquillaje mítico del grupo Kiss, quizá en un homenaje al mismo beso.

Toda esta iconografía ya tuvo (y tiene) su hueco en la Historia del Arte, pues forma parte de la interminable corriente Pop, pero el concepto de igualdad que actualmente tanto se proclama brilla por su ausencia, pese a tratarse de trabajos recientes.

Por lo pronto, y hasta que el graffitero diga, el arte urbano seguirá pinchando música house mientras el homosexual de mediana edad lo da todo en la pista de baile a la espera de su próxima presa del sexo ocasional, ataviado obviamente con un arnés. Muy divertido todo esto, las cosas como son, aunque excluyente; palabra que las plataformas por los derechos LGTBQ emplean para describir su lamentable situación ante el resto de la comunidad.

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1 Response

  1. A dice:

    Muy bueno! y me ha gustado lo de la “supuesta” llegada a la luna. Yo el otro dia en mi FB colgué un artículo que decia;
    “Conociendo la mentalidad humana si el hombre hubiera llegado a la luna hace 38 años, ya habría por lo menos, por lo menos un ZARA y un MC DONALS” fuerte abrazo!

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