Desde Dentro: Masonería y Arte

Símbolos

Esta sección de la revista trata de descubrir el arte distanciándose de él. Por paradójico que suene, Desde Dentro es una mirada desde la ciencia y otras disciplinas que no se involucran necesariamente en el cuerpo artístico. Durante este año se abordaron temas muy diversos con enfoques también diferentes, empezábamos con una explicación de la percepción de Rembrandt y su influencia en la estética de su obra, pasando por los diferentes trastornos mentales que se les había diagnosticado a varios artistas, la amarga influencia del tabaco en el cine y sus espectadores o la visión crítica de la moda, en la que algunas personas tienen el poder de decidir el destino de lo que se llevará del mismo modo que Las Parcas lo hacían con la vida en la mitología grecolatina. En esta edición se cierra una etapa, y siguiendo la tradición de promiscuidad intelectual que se ha seguido en este camino, me gustaría acabar empezando un nuevo hilo dentro de la propia sección, llamadlo un hashtag, una subclase en términos de taxonomía lineana o un cliché que se repetirá en algunos números futuros como un estándar de Jazz.

Francmasón inglés del siglo XIX

Francmasón inglés del siglo XIX

Sin más dilación, voy a permitir a mi ego la exorbitada comparación con Robert Langdon, protagonista de las novelas de Dan Brown, como el Código Da Vinci. El Profesor Langdon es especialista en iconología y simbología en la universidad de Harvard y en esta ocasión vamos a necesitar su esencia para tratar de comprender una de las instituciones más interesantes: La masonería.

La masonería no es un partido político, religión, ni una secta. En lugar de una sociedad secreta, prefieren considerarse discretos. Podemos encontrar algunos motivos de esta discreción en la persecución que sus miembros han sufrido en varias ocasiones, como en la Alemania Nazi o en España durante la dictadura franquista.

La gran logia de Inglaterra escribió en 1950 una carta en la que manifestaba que la auténtica masonería es una práctica ritualizada para conservar y extender la creencia en la existencia de Dios, ayudar a sus miembros a regular su vida y su conducta en los principios de su religión. Esta puede ser cualquiera (cristianismo, islamismo, judaísmo…) pero debe tener un libro sagrado sobre el cual prestar juramento.

Las logias eran oficinas de trabajo que se construían cerca de la edificación de obras importantes. El maestro albañil era la autoridad administrativa. Dado que las construcciones duraban años, se hacían cuartos para los trabajadores. Para lograr mantener un trato fraternal se crearon estatutos que mantenían la fuerza unida.

Escuadra y Compás. La G representa al Gran arquitecto del universo

Escuadra y Compás. La G representa al Gran arquitecto del universo

Un momento importante fue el paso de la masonería medieval de los constructores de catedrales a la masonería moderna. La aparición de academias de arquitectura desplazó la importancia y la necesidad del sistema gremial de las logias. Tras la finalización de la construcción de las grandes catedrales las logias empezaron a quedar en manos de personajes de alta sociedad que patrocinaban a los gremios.

Fueron redactadas constituciones que explicaron esta transición. El edificio que ahora tiene que levantarse será la propia humanidad en honor y gloria al Gran Arquitecto del Universo. El hombre será como la piedra, se irá puliendo en contacto con sus semejantes. De ahora en adelante las herramientas van a adoptar un sentido simbólico: La escuadra regula las acciones, el compás para mantenerse en los límites con todos los hombres. El delantal simboliza el trabajo y su color blanco representa las costumbres y la igualdad. Los guantes blancos recuerdan que un masón nunca debe mancharse las manos con la maldad y la biblia para regular la fe.

Otro símbolo recurrente es el ojo de la providencia, que también podemos encontrar en el arte cristiano. Siempre guarda una posición central en un triángulo y no se debe de representar como un ojo derecho o izquierdo, ya que el sol y la luna, respectivamente, son los ojos del hombre universal mientras que el tercer ojo es el que ve todo, reflejo de la omnisciencia de dios.

Fachada_del_Templo_Masónico_de_Santa_Cruz_de_Tenerife

Fachada del Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife

La Masonería aparece como una reunión, por encima de las divisiones políticas y religiosas del momento, de hombres que creían en Dios, que respetaban la moral natural, y que querían conocerse, ayudarse y trabajar juntos a pesar de la diferencia de rango social, y de la diversidad de sus creencias religiosas, y de su filiación a confesiones o partidos.

Una obra que representa en todo su esplendor los valores de la masonería es La Estatua de la Libertad, del escultor masón Frédéric Auguste Bartholdi.

“Estandarte de libertad para todos los hombres, con independencia de su credo y su origen, símbolo por antonomasia de la verdad, la tolerancia y la justicia, se erige a la entrada del puerto de Nueva York, de cara a Europa, como luminaria axiológica de la civilización occidental contemporánea.” Dr Pelayo Jardón.

La colocación de la primera piedra de pedestal de la estatua (5 agosto de 1884) se hizo siguiendo un meticuloso ritual masónico. El arquitecto principal del pedestal presentó las herramientas de trabajo al Gran Maestro, quien posteriormente las distribuyó a los oficiales de la Gran Logia. Tras ser situada en su lugar y fijada con mortero, el gran maestro la golpeó tres veces con un martillo y verificó que estaba colocada correctamente.

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