Roberto Torres, director del Teatro Victoria: “Ser bailarín no era un plan, tenía que bailar a escondidas o en las discotecas”

 

-¿Quién es Roberto Torres?

-La verdad es que cada persona es una pluralidad de inquietudes por lo que es muy difícil definirme. En la actualidad diría que un amante de la DANZA y del TEATRO que me ha llevado a crear un espacio como el Teatro Victoria. Las Artes Escénicas le han dado sentido a mi vida. Creo que he creado iniciativas que han sido importantes para la danza en las islas, algo que me preocupa y ocupa. Ya con la experiencia de los años me encanta apoyar a jóvenes para los que la danza es un pilar en su vida. Soy un ser privilegiado que ha podido unir en su vida sus dos grandes pasiones: bailar y viajar. He conocido muchos países bailando, lo que me ha enriquecido y es una parte importante de lo que soy.

Foto de Encarneviva - Los zuecos... 01

Foto: Encarneviva

¿Puede el arte cambiar el mundo?

-El arte cambia el mundo. Es un reflejo del momento histórico que se vive y de lo que mueve al ser humano. Nada surge de la nada y los temas están en el aire y lo que aporta el Arte es una pluralidad de formas de abordarlos y que la creatividad les dé diferentes formas de llegar al otro. Esto genera en el espectador un posicionamiento, una reflexión y un espacio crítico, e incluso autocrítico, ya que muchas veces lo que vemos nos afecta porque forma parte de lo que estamos viviendo y nos hace consientes del lugar que ocupamos ante eso que se expresa. Esto siempre que sea un Arte comprometido y que busque ahondar en los temas que aborda. A veces es difícil sacudir o tocar a un espectador acomodado, inconsciente, indolente que solo espera que se le distraiga. El Arte llega a los sentidos y al pensamiento, e inevitablemente implica un cambio que va desde lo personal a lo universal. El arte es un hecho trascendental por lo que no debemos infravalorar su compromiso y sus consecuencias. La ciencia, el arte y la filosofía están interconectadas y en continuo movimiento.

-¿Cuándo sentiste que tu vida estaría conectada al arte en movimiento?

-En esa época, ser bailarín no estaba como plan de vida. Estaba como la mayoría, pensando en que mi objetivo y realización sería estudiar una carrera y que bailar era algo que tenía que hacer a escondidas o en las discotecas, sin que fuese importante en mi vida ni que esa fantasía infantil que se despertó desde muy pequeño de bailar para un público imaginario no significaba nada, ni que al bailar espontáneamente en alguna fiesta captara las miradas no supusiera que yo tuviese el talento o el potencial de la danza en mi cuerpo. Creo que la primera audición que hice en Barcelona en la que me seleccionaron me abrió la posibilidad de soñar con ser bailarín.

Fotografia de Ricardo Bautista - Los zuecos... 07

Foto: Ricardo Bautista

“Cuando sientes que ya has aprendido lo suficiente comienzas a morir”

-Sabemos que eres titulado en Arte Dramático en La Casona de Barcelona, pero tu aprendizaje artístico no ceso en ese momento. ¿Qué otras facetas artísticas incorporas a tus trabajos?

-He sido un inquieto aprendiz que pervive aún hoy en mí. En las artes escénicas, como en la vida, cuando sientes que ya has aprendido lo suficiente comienzas a morir. A veces, cuando pienso en la reencarnación, en el caso de que exista, me encantaría volver a nacer como bailarín ya que hay tanto que aprender que esta vida se me ha quedado pequeña. Cada edad y época te lleva a necesidades diferentes y te hace tomar conscientes de tus carencias, de los vacios que puedes llenar. Todo esto va formando parte de la memoria de tu cuerpo y va enriqueciéndote en la escena y en la vida. He practicado diferentes técnicas como la danza butho, danzas africanas, flamenco, acrobacia, técnica Alexander, contact, aikido, danza clásica, clown, etc.

-¿Qué te inspira a la hora de crear tus proyectos?

-Yo creo que a veces surgen ideas que aparecen, van tomando forma poco a poco y no te abandonan, como si tuviesen que ser expresadas y comunicadas. Reconozco que me apasiona el ser humano y sus contradicciones: la pluralidad del ser y cómo en cada uno de nosotros habita un sentimiento o una emoción y su opuesto. Me atrapa la animalidad del ser humano, la naturaleza, los arquetipos de personalidad y su compleja convivencia. Lo creativo y lo destructivo que puede ser el humano me sacude y me mueve a la creación.

CiaNomada_18@MiguelBarreto

Foto: Miguel Barreto

-Las artes requieren tanto de práctica como de pasión. Pero ¿eres más disciplina o sentimiento?

-Creo que soy muy emocional a la hora de bailar pero mantengo un rigor que me ha mantenido vivo como bailarín a mis 55 años. La danza exige disciplina. El cuerpo no se puede abandonar a no ser que quieras bailar cada día peor y con un cuerpo que no está en la disposición para el movimiento. Es muy bueno bailar cuando no estás bajo de forma ya que esto te limita.

“Están surgiendo limitaciones en la expresión y temas que no puedes abordar por los problemas que te puedan ocasionar”

-El teatro y la danza están prácticamente unidas a los principios del ser humano debido a su carácter expresivo. ¿Crees que en la actualidad son artes cercanas a cualquier tipo de receptor o que de alguna manera se han vuelto selectas?

-Creo que estamos en una etapa conservadora que se ha ido fraguando lentamente. Tristemente están surgiendo limitaciones para poderse expresar y temas que no puedes abordar abiertamente en la escena por los problemas que esto te pueda ocasionar, ya sea legales o que la temática te lleve a una falta de contratación. Una censura que sutilmente se ha ido instaurando y que empobrece y le quita poder a las artes. Se exige en muchos casos para ser contratado que los espectáculos sean divertidos, entretenidos y fáciles de entender. Esto a mi forma de pensar le quita a la escena contemporánea el riesgo que necesita asumir para cambiar y abrir nuevas formas de abordar las artes escénicas, generar un público inquieto y tratar temas críticos. Siempre hay compañías que corren riesgos y pagan el precio que supone no pensar en ser comerciales y populares.

Prefiero en esta pregunta hablar de lo que más me interesa que es la danza y el teatro contemporáneo. Esta contemporaneidad es algo difícil de describir incluso para los que nos dedicamos a ello. Cada día descubro la pluralidad de posibilidades de abordarla, la riqueza de estéticas y de traducirla en un lenguaje de la palabra y del cuerpo. En el caso de la danza que el idioma no es un impedimento para nadie, ya que la Danza es un lenguaje universal. La palabra, que muchas veces aclara y ordena facilitando el entendimiento, no es válida para la danza contemporánea por lo que acerca a un público más sensible, amante de la belleza, que tiene que estar más activo, con sus sentidos abiertos y dispuesto a imaginar, a ser sugerido y a crear él una lectura personal que va llenando de significados y contenidos. El cuerpo del público, al igual que las personas que bailan, es un receptor diferente.

Creo que hemos empobrecido a veces la escena al pensar que su objetivo principal es entretener.

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-¿Tienes alguna obra o trabajo artístico en el que te arrepientas de haber participado? ¿Hay alguna obra a la que más cariño guardes?

-Uno en la vida tiene que aceptar y no arrepentirse de lo que ha hecho y que las malas experiencias se transformen en aprendizaje. Intento hacer lo mismo con mi trabajo en la escena. Es verdad que a veces me he visto bailando fuera de contexto, en un espacio que no era idóneo para la pieza, con un público que buscaba que los entretuviera un rato, algo que sin duda para mi no es mi principal objetivo. También en teatros donde hay mucho descuido en el trato, organización o el valor que le dan a las artes escénicas. De todo esto agradezco que me haya servido para poner límites, tomar decisiones y poder elegir cómo, dónde y porque.

Quizás Viaje a Ras de Sueño sea especial para mí ya que fue el primer espectáculo como compañía Nómada, el principio de un proyecto que me ha hecho crecer. Destacaría también Dulces Bestias que es mi última creación en la que tengo mucha confianza y me está dando grandes satisfacciones.

-Tanto la danza como el teatro son actos efímeros en los que solo tienes una oportunidad para a transmitir. Por ello, aunque se realicen varias funciones de la misma obra, ¿consideras que tienen la misma esencia?

-Cada función es diferente: la inspiración, el público, el momento, los ánimos, cómo esté tu cuerpo. A veces hay funciones en las que se mueve algo que hasta a uno lo sorprende, que se da un salto y la pieza nos habla, crece y se fortalece. Está claro que a medida que haya más funciones se va consolidando y ganando en madurez. La esencia es la misma pero las circunstancias que lo rodean generan cambios que hacen que cada una sea especial.

-¿Qué diferencia al Teatro Victoria de cualquier otro lugar dedicado a las artes escénicas?

-El Teatro Victoria tiene afinidades con otros teatros de la Península o de otros lugares del mundo. Pero si pienso en Canarias siento que es único e importante para estas islas, un teatro con alma. Valoro los pequeños teatros donde el espectador y el artista están conviviendo en el mismo espacio por lo que la separación entre ambos es difícil de definir. Puedes ver los detalles, los pequeños gestos, la respiración, el sudor, creando un lugar de cercanía y de convivencia. Nuestra programación, que apoya sobre todo la danza y el teatro contemporáneo, ha forjado su identidad como espacio comprometido al riesgo, a la innovación, a los nuevos lenguajes, a textos de autoría original, a nuevas dramaturgias, a la pluralidad de formas de abordar la escena con compromiso y sin rehuir de un contenido crítico con la sociedad y la actualidad. Un empuje a los jóvenes creadores y un reconocimiento a trayectorias consolidadas, calidad de propuestas que no dejan indiferente. Cuatro Premios Nacionales de Danza han habitado este teatro antes de haber logrado este reconocimiento, pero siguen viniendo aún después de habérseles otorgado porque valoran este pequeño espacio.

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Foto: Miguel Barreto

-En el año 2000 nació la Compañía Nómada, de la cual eres fundador. ¿En qué consiste este proyecto?

-La Compañía Nómada desarrolla como pilar fundamental el atravesar la barrera de los espacios que se presentan normalmente para la danza. Nómada, además es una plataforma de investigación, utilizando el teatro, los audiovisuales u otros aspectos artísticos; para enriquecer sus espectáculos que se traducen en creaciones conjuntas, trabajos individuales e incluso trabajos con creadores ajenos a la compañía, que enriquecen también al grupo, bajo el acogimiento del Teatro Victoria de Santa Cruz de Tenerife, sede de la compañía, y desde donde surgen intercambios con otros creadores que visitan este centro.

La compañía canaria tiene proyección tanto nacional como internacional, presentando sus piezas en Festivales de México, Brasil, Madagascar, Irlanda, Francia, Congo, Senegal, Argentina, Chile, Panamá, Gabón, Guatemala, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Perú, Rusia, Costa Rica y Colombia.

-En el mes de mayo y hasta el 17 de junio se dará lugar en el Teatro Victoria el 16 Aniversario del Festival de Teatro Contemporáneo. ¿Qué nos puedes contar sobre las distintas agrupaciones que participan en ello?

-Estoy muy contento de la programación este año del festival, tanto de las 5 compañías canarias como de las cuatro de la Península y la que nos visita desde Colombia.

Creo que es un abanico de ofertas con identidad. Entre ellas viajamos en la distancia abismal entre la risa y el llanto humano, la reflexión, el compromiso social, la crítica, la valentía; con textos originales, estéticas diversas, temáticas actuales, problemas que nos sacuden, como la inmigración, la sexualidad, la libertad de expresión, la manipulación de los grandes poderes. Como dice la compañía Teatro Azul de su trabajo, es un “teatro necesario”.

“El Teatro Victoria no ha recibido apoyos para su viabilidad y fortalecimiento”

-¿Nos querrías comentar futuros proyectos?

-En estos tiempos me gustaría fortalecer y darle forma al Teatro Victoria como espacio de creación y residencias artísticas, labor que hemos realizado desde sus inicios pero que no ha recibido apoyos para su viabilidad y fortalecimiento. Darle forma y crear nuevos objetivos para generar intercambios con otros espacios que también están en sintonía y llevan a cabo residencias.

Con la compañía y los tres bailarines que en la actualidad están en la última creación Dulces Bestias, Daniel Morales, Paula Quintana y Paloma Hurtado; estoy fraguando encuentros de creación, convivencia e intercambio donde están también tres bailarines de Senegal y tres de Madagascar. Este proyecto ya se está gestando pero tendrá lugar en el 2019. Yo llevo ya años vinculado a proyectos con Africa, y Canarias tiene que reconocer su africanidad física y acercarse a este continente tan rico culturalmente y donde la danza trasciende los escenarios estando viva en lo cotidiano.

-¿Para terminar, que le dirías a un joven Roberto Torres que está en su primer año de Arte Dramático?

-Le diría: “Felicidades. Has llegado más lejos de lo que nunca aspiraste. Fue bueno no renunciar, descubrir tus potenciales y talentos, algo que no sirve de nada sin trabajo y constancia. Quién te diría que esto iba a darle sentido a tu vida. La cuerda floja será parte de la aventura, pero te has hecho todo un equilibrista. Qué suerte es hacer y dedicar la vida a lo que uno ama y le motiva.

No renuncies a tus sueños porque las ilusiones te abrirán puertas. Te lo digo desde la experiencia”.

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